Free Fire
Diego Solorzano7
LO MEJOR
  • La dirección es sensacional, un prodigio tras las camaras lleno de divertimento y ritmo
  • Elenco actoral de primera.
  • A pesar de falencias en el guion, es un entretenimiento abrasivo y visceral
LO MALO
  • Falta de sustancia sobre fondo, podría haber alcanzado el éxito con un guion menos circular
7BUENA

OTROS TÍTULOS: El rascacielos

AÑO: 2016

DURACIÓN: 1hr 30min

GÉNERO: Acción, Comedia

PAÍS: Inglaterra

DIRECTOR: Ben Wheatley

ESTRELLAS:  Sharlto Copley, Brie Larson, Armie Hammer

 

Ben Wheatley es un director exotico, una rara avis en el cine internacional que todavía no logra explotar su talento en la narrativa visual y el dinamismo rítmico que tanto le caracteriza. Si bien es cierto que tiene películas solventes en su carrera como High-Rise o A Field in England todavía hace falta un pequeño empujón para que el director inglés logre saltar a la palestra internacional como un realizador distinto a la media habitual. Free fire no es la excepción a la regla pero lo acerca un poco más a la perfección que ya está mereciendo alcanzar una de sus nuevas y curiosas películas.

Wheatley como muchos directores de la escena independiente actual, se ha criado bebiendo de homenajes al pasado, ya lo veíamos en su rescatable ‘A Field in England’ donde respiraba de los dejos visuales que caracterizan a Kubrick y luego la caleidoscópica mirada de High-Rise donde parecía ir a la sombra de la estela omnipresente de Terry Gilliam, visiones tan diametralmente opuestas del cine pero que han nutrido el portento narrativo que está formando, poco a poco y con diversidad, el director británico de 25 años. Free Fire repite la búsqueda del homenaje y sus diálogos afinados recuerdan de soslayo a la obra que dio puerta y renombre al reconocido Quentin Tarantino al otro lado del charco. Sin embargo la obra del ingles se desmarca inmediatamente de la comparación con menos holgura de lo esperado.

Donde hace 25 años Tarantino reimaginaba la narrativa y el guion con diálogos expositivos como la charla de Like a Virgin en su reconocida Reservois Dogs, hoy dia es Ben Wheatley el que despacha estos tropos instaurados por la obra de los señores de colores en pos de una energía visual despampanante y llena de personalidad aun cuando conserva los vacíos por apostar todo al talento de su director y desaprovechar el elenco que tiene a disposición.

A diferencia de las anteriores películas de su director, Free Fire se siente un producto más redondo y funcional; menos disperso y centrado que su filmografía aun cuando adolece de la misma reticencia a dotar de fondo a las imágenes bellamente fotografiadas y dirigidas de manera sensacional e inteligente. También se echa en falta una mayor importancia al elenco que sorprende con caras conocidas y ataviadas con capas de maquillaje pero nula profundidad más allá de ser personajes funcionales para la historia.

En Free Fire la lente persigue una compra de armas en plena guerra del IRA irlandés en la Gran Bretaña de los 70’s y como todo trato entre criminales todo sale mal cuando los insultos e improperios ‘british’ salen a relucir entre los protagonistas dando como resultado una ensalada de disparos y un sinfín de situaciones cómicas que sí bien logran entretener, no son suficientes para quedarse en el recuerdo del espectador, quizá por la falta de naturalidad a todo el conjunto.

Pues precisamente todo en Free Fire tiene un aura de funcionalidad ‘defacto’ que le resta importancia a lo que narra. Sí, está muy bien contado lo que busca narrar pero no logra dar la preponderancia necesaria para trascender como vehiculo de lucimiento a su director y editor de sonido. Sí, Free Fire es un entretenimiento de primera cimentado en un uso de cámara ejemplar y un portento técnico en casi todos los sentidos, sin embargo, esto no es suficiente para superar sus propias limitaciones y mientras pasan las horas tras el visionado solo resta preguntarse: ¿Por qué?

¿Por qué tantos disparos? Free Fire es un festín violento que no da un respiro al espectador, frenético y que confía ciegamente en el buen hacer de todo el equipo técnico pero no se toma un respiro para ahondar en los temas que parece querer tantear por momentos, quizá ser menos ‘cool’ habría funcionado a un nivel más textual pero se corta a sí misma las alas, quizá por la torpeza o inexperiencia en el guion (nuevamente un error asiduo en la filmografía del inglés) o por la ¿forzada? Necesidad de desmarcarse de Reservois Dogs. Lamentablemente lo que hacia encantador al debut histórico de Tarantino aquí se echa en falta desde el inicio de la cinta.

No obstante, para balancear la carga narrativa y los fallos peligrosos del guion, Wheatley tiene preparados trucos en la manga que sorprenden, impresionan y dejan boquiabierto al espectador. Desde todos los angulos la dirección de Free Fire es un ejemplo de dinamismo geográfico y conocimiento rítmico. Su director no se despeina al lograr situar la violencia en todos los angulos de la pantalla sin marear al espectador, además de prescindir de la formula básica (Slow motion, como haría su coterráneo Guy Ritchie) da posición a un sinnúmero de personajes en pantalla sin saturar al espectador. Es fresco y sumamente inteligente de manera visual, así como la fotografía de Laurie Rose vuelve a sorprender como lo haría en High-Rise, aquí se vuelve sucia y llena de contrastes para dar claridad al espectador en todo momento. El montaje de sonido es ejemplar, una película ambiental en todos los sentidos.

En definitiva, Free Fire está llena de momentos espectaculares y que quitan el aliento, escenas rodadas con mimo y detalle así como la evolución natural de Wheatley como director todo terreno. Sin embargo hace falta un paso más allá para alcanzar la grandeza a la que parece estar destinado y es un retroceso ligero con respecto a las aspiraciones anteriormente mostradas pero aún a pesar de todos sus fallos, es una película llena de encanto especial y una sensación de atemporalidad que encantará al espectador. Free Fire dará a conocer un director distinto y de extremos radicales, me alegro que corrija y pula sus propios vicios tras las cámaras pero todavía hace falta un guion que le permita brillar a la altura de su desaprovechado elenco actoral.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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