Flame y Citrón
César Padilla Herrera7
LO MEJOR
  • Curiosamente, es una película larga pero goza de un ritmo ágil.
  • Thure Lindhardt no lo hace nada mal, hasta acapara a ese gran actor que es Mads Mikelsen
  • La escena del minuto 30.
LO MALO
  • Como toda mezcla a veces no se sabe a dónde va. Aunque el resultado es bueno.
  • Hoffman no debió ser representado por Christian Berkel, yo no le veo maldad al tipo, es un problema que no tiene que ver con su actuación.
  • Que Citrón no sea más que Flame. Mikkelsen es uno de mis actores favoritos.
7Buena

OTROS TÍTULOS: Flammen og Citronen

AÑO: 2008

DURACIÓN: 130 min

GÉNERO: Drama, Bélico

PAÍS: Dinamarca

DIRECTOR: Ole Christian Madsen

ESTRELLAS: Thure Lindhardt, Mads Mikkelsen, Stine Stengade, Lars Mikkelsen

 

Es muy probable que Tarantino para su Inglorious Bastards (2008) “tomara prestada” la historia de Bent Faurschou-Hviid y Joergen Haagen Schmith, Flame y Citrón. Estos partisanos daneses fueron parte de la organización de resistencia Nazi “Holger Danske”. Fueron sicarios y soldados; rebeldes y súbditos. Ole Christian Madsen, en una mezcla de cine de espías y cine de acción, intenta un versión menos sórdida de estos asesinos de Nazis que la de los bastardos de Tarantino.

El 9 de Abril de 1940 los alemanes invadieron Dinamarca. El gobierno colaboró con los nazis pero un grupo se opuso en silencio. Conspiraban en contra de los alemanes, no había nada oculto en su cruzada, todo era frontal y definitivo: identificar y matar. Ahora, el guión de la película -lo que más me gustó- aclara: la guerra es muy turbia, o sea,  ya no digamos los muertos, los asesinos, las víctimas sino la cotidianidad misma es la que se torna absurda. Por eso, lanzarse a justiciero en la oscuridad inaugurada en Dinamarca ese 9 de Abril, puede tener efectos dolorosamente adversos. El gran logro de la dirección de Ole Christian Madsen, es mostrar esto en la vida de Flame y Citrón.

La película intenta una argumento inesperado: Flame y Citrón no fueron héroes, ni mártires, ni partisanos, ni patriotas, ni asesinos de Nazis fueron todo eso a la vez. Esa suma, mejor dicho, esa confluencia, vacía los cuerpos de Flame y Citrón, los integra al artificio: matar. Parece que muchos olvidan que en la guerra a los hombres se les llama héroes, usualmente, por matar. Sin embargo, el héroe es una categoría a la que habría que renunciar en algunos casos, repensar en casi todos. En esta película también se da esto último, el siguiente par de argumentos lo soportan.

El primero: las escenas de tiroteos, las celebraciones en el bar y el montaje de algunos espacios exteriores resaltan un ambiente de tensión, en el cual todo el tiempo se proponen encrucijadas y dilemas precisamente allí donde emerge la duda fundamental ¿fueron realmente héroes Flame y Citrón? de esta se derivan las que cualquier espectador se hará ¿A quienes mataron? ¿La acción de un pequeño grupo, la resistencia danesa, que considera tener a la justicia de su lado, es suficiente para considerar su acción como algo bueno? ¿Tan bien identificado como estaba el mal en cabeza de los Nazis, y el bien en la resistencia, no es necesario darle lugar a las dudas en esta identificación? es decir ¿No hay espionaje, traición, alianzas alternativas en todo, pero especialmente en la guerra? A estas pregunta la película responde así: la realidad es contingente, pero la guerra hace de ella un puzzle de Jackson Polock. Entonces, la primera respuesta  a la duda fundamental, hay que decirlo, es: Flame y Citrón no fueron héroes, han sido los espectros con los que intentamos hablar de heroísmo o de justicia pero basta ver la película para comprender lo turbia que fue su cruzada.

El segundo: Flame, Citrón. Uno era padre de familia. Otro era joven, enamoradizo. La falta de reparos para matar la tenía el joven, tenía incluso reglas. Al que nunca había matado, le toca matar primero al hombre que fue, el padre, el esposo, el hombre común, el buen hombre. Este, mata porque su familia merecía otra Dinamarca, en el camino le toca dejar a su familia, quedando vaciado de sí, por eso es el cuerpo del artificio. El otro, el pelirrojo joven, no tiene mucha certeza de las causas o las razones para ajusticiar, es de la resistencia pero la duda lo atrapa ¿en realidad lo es?. Citrón quería marcharse a lo que estaba conociendo: la promesa del amor, el futuro que le ofrecía una espía. Flame quería volver al pasado, a lo que conocía. Entre ellos son pocas las coincidencias, excepto la cruzada. Nadie puede decir que eran cercanos antes del 9 de Abril. Por eso, la película los muestra como sicarios camaradas. Entre ellos surge una amistad maldita, por esto, esta es una segunda respuesta: si fueron héroes. Estos cuerpos vaciados, fantasmas del heroísmo, eran amigos, lo eran por el temor que producía la guerra. Una cosa rara que sale bien en la película y me parece poderosamente interesante: lo que quizá si tiene de bueno el desastre no es escoger un bando, es reconstituir los lazos, así sea como acá, una amistad maldita. Lamentablemente, de acuerdo con la secuencia del film, la primera repuesta absorbe a la segunda, esto porque la película no le interesa mostrar la amistad, simplemente la insinúa, aunque para mí, con eso basta.

La recomiendo, entre otras cosas, para: dimensionar la vida de aquellos que por  asesinos de Nazis hemos consideramos héroes; hacer un paralelo con los Inglorious Bastards de Tarantino, que no por ser más cercanos a la ficción dejan de ser torpes, brutales, repugnantes; y también para que haga una interpretación menos naïve que la mía y la comente abajo. Ahora bien, le aclaro, disfrutará de una especie de pastiche, una mezcla de cine de acción, thriller, y cine de espías con intenciones históricas sobre la vida de dos cuerpos vaciados de sí, aunque no totalmente.

 

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