Estación Zombie
Andrés Quintero9
Humberto Santana6
LO MEJOR
  • Su impecable realización
  • Su ritmo sostenido y trepidante
  • El muy bien logrado cruce entre aventura zombie y drama familiar
LO MALO
  • Dicen los que conocen que uno que otro cliché
7.5Muy buena

 

TÍTULO ORIGINAL:  Bu-san-haeng

OTROS TÍTULOS: Estación Zombie: Tren a Busan 

AÑO: 2016

DURACIÓN: 118 min

GÉNERO: Terror. Acción. Ciencia Ficción. Drama

PAÍS: Corea del Sur

DIRECTOR: Yeon Sang-ho

ESTRELLAS: Gong Yoo, Ma Dong-seok, Ahn So-hee, Kim Soo-an, Jung Yu-mi, Kim Eui-sung

Empiezo diciendo que no soy un fanático de las películas sobre zoímbis; menos aún:  ni siquiera soy un mediano conocedor de ellas y, todavía más, confieso que Estación zombie  es mi primera  película con la presencia de estos extraños seres. Esta condición de novato en el género explica que haya llegado a la película del surcoreano  Yeon Sang-ho sin equipaje alguno en lo que tiene que ver con los códigos o referentes usualmente empleados en las películas de zombis.

Mi primera reacción ante el título de la película fue la del espanto,  espanto provocado no por temor a estos resucitados desesperados, sino causado por la, presumía yo,   precaria calidad de las películas sobre estos deformes desterrados.  Me animé a verla por sus buenas calificaciones en las páginas especializadas y porque, no dejo de reiterármelo a cada rato,  quien descarta a priori o cierra puertas con el argumento de inamovibles exclusiones, es el que a la postre termina, o perdiéndose de cosas buenas o muy buenas, o encerrándose en mundillos de horizontes limitados.  Contra mis callados pronósticos la experiencia fue , más que emocionante, rutilante. Durante las casi dos horas que dura la película estuve adherido, taquicardia incluida,   a una trama que captura desde muy temprano y que no suelta hasta  el encendido de las luces.  No se trata – ni necesidad había de que lo fuera –  de una historia compleja moldeada con tonos y matices; es, por el contrario, una historia básica a la que se la potencia con un ritmo trepidante sin descuidar la personalidad in crescendo de sus protagonistas. Estación zombie no es mera emoción vertiginosa, es sí emoción vertiginosa pero soportada sobre unos personajes que tienen su propio discurso y que tejen una historia bien acompasada con los hechos trepidantes que la arrastran.

La realización de Estación zombie es impecable. Su armazón denota un cuidado y un trabajo concienzudo atento a cada detalle.  Los rostros de perseguidos y perseguidores son más que acertados, los efectos especiales son, sin excesos innecesarios,  contundentes y a  la historia la borda de principio a fin , siendo lo que es, una perfecta sensación de veracidad. El manejo de espacios es sorprendente y pronto se olvida que todo sucede de un vagón a otro. Por la adrenalina que la película emana, el espectador se agarra fuerte de su silla pero eso no le impide juzgar la conducta humana y, porque no,  junto al susto repentino también esbozar una sonrisa. Periplo cuasi perfecto de la emoción pura.

Podrán decir  fans y expertos que la película resbala, sin caer,  en algunos clichés del género. Seguramente, no lo sé. Por eso advertí mi feliz condición de lego en la materia, la misma que me permitió que los seguramente comunes lugares de la película para mi fueran territorios completamente nuevos.  Con todo y mi situación de privilegio creo que el lugar común o el cliché no son necesariamente malos. Fatal cuando no son más que una simple rendición frente a fórmulas estereotipadas, pero bienvenidos cuando por el contrario son el reconocimiento de un sello que caracteriza un estilo. Lo importante es que la película asegure, como lo asegura Estación zombie,  que el  lugar común esté simplemente al servicio de una historia autónoma , independiente y sólida y no al contrario.

Estas últimas líneas para la pequeña actriz Kim soo an. En la película la niña que de regalo de cumpleaños,  viaja en tren con su padre a visitar a su madre en Busan.  Aunque ya tiznado de  pesadumbre  por la separación de sus padres y por el desmedido apego de su papa al dinero y el trabajo, nadie  imaginaría siquiera por un instante que ese viaje se convertiría en una terrorífica aventura de salvación y, a la vez, en un tour de force de la conversión humana ante el dolor y la desgracia. Kim soo an logra un papel tan mesurado como conmovedor.  Lejos del manoseo acostumbrado con la figura infantil, al personaje de Kim soo an se lo moldea  y actúa de forma tal que desde su pequeñez absorbe a todos los adultos, contagiados o no, que como satélites orbitan en torno suyo. Aplauso  cerrado para una actuación  convincente por espontánea y por enteramente natural.

Y de los zombies qué?  Lo curioso es que más que repugnancia , temor o animadversión lo que terminan provocando en el espectador es un sentimiento impreciso de conmiseración porque así como se les ve de agresivos, descontrolados y tumultuosos, así también se alcanza a vislumbrar que antes fueron normales y que nosotros, los normales, estamos a un simple mordisco de ser uno más en la masa amorfa , creciente y desordenada de estos seres errantes.

No me atrevo, como sí algunos,  a decir que Estación zombie llegará a ser, en su género, una película de culto.  A lo que entusiasmado  sí me atrevo es a recomendarla sin reservas. No tiene pierde. Que el tren llegue a su destino es lo que está por verse.

 

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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