Esperando al rey
Diego Solorzano6
LO MEJOR
  • Tom Hanks, que sostiene la película.
  • La trama personal del protagonista
LO MALO
  • Las tramas secundarias demasiado densas y poco pulidas.
  • La historia podría haber dado para más
  • Cierta perdida de ritmo hacia la mitad de la película
6Interesante

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TÍTULO OIGINAL: A Hologram for the King

TÍTULO OIGINAL: Un holograma para el rey

AÑO: 2016

DURACIÓN: 98 min

GÉNERO: Comedia, Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Tom Tykwer

ESTRELLAS:  Tom Hanks, Sarita Choudhury, Ben Whishaw

 

En los tiempos que corren es fácil afrontar el mundo con una visión cínica y pesimista de la realidad que nos rodea, no solo por la reacción de esta, sino por el inmovilismo del que hacemos gala en gran parte de nuestra vida. Tal como el protagonista de ‘Esperando al rey’, a veces nos vemos saturados de este cinismo, ahogados y consumidos por la velocidad frenética con la que la existencia nos embiste hasta el hastío y agotamiento, tanto físico como mental. Esperando al rey no es una película notable y quizás se quede lejos de lo mejor del año pero habita en ella un mensaje importante sobre la felicidad y dos mil temas más. Quizás la película se satura a sí misma con la inverosímil y variopinta estela de sucesos que afronta Alan en su visita de negocios al reino de Arabia Saudita.

La película afronta un problema estructural prácticamente desde su inicio, aunque parte de una premisa interesante y dinámica con un protagonista potente e interpretado de manera magistral por un siempre pletórico Tom Hanks. Se complica a la hora de querer tocar más temas de los que puede narrar de manera efectiva y clara, aunque uno de estos sea el choque cultural entre los norteamericanos y oriente medio, una complicada relación que se cimenta de manera magistral y cómica entre nuestro protagonista y el taxista saudí Yousef (Alexander Black), encargado de otorgar un alivio cómico a la trágica y deprimente estadía de Alan en el reino.

El objetivo de nuestro protagonista es concertar una difícil cita con el Rey de Arabia Saudita para cerrar la compra de hologramas. Estas ilusiones visuales no son más que un MacGuffin empleado por el guion para poner en situaciones cada vez más cómicas y reflexivas a Alan, un pesimista y frustrado burócrata que se estrella en un mundo desconocido donde pierde el control, no solo de su vida, sino de las operaciones que allí tienen lugar para su empresa. Este tortuoso camino le ayudará además a conocer aspectos de su vida que había descuidado (un matrimonio fracasado) y confraternizar con las costumbres de tierras desconocidas mientras lucha con sus demonios internos, que arruinaron la vida de muchos empleados…

¿Tedioso verdad?

Esperando al rey se colapsa de temas y no logra encontrar un equilibrio narrativo satisfactorio, sosteniéndose finalmente en su protagonista para no quedar a la deriva de su propio relato. Por suerte esta estrategia funciona y la obra encuentra un atisbo de estabilidad cuando explota las peripecias simples –pero humanas– de Alan, algo que exprime a la perfección el talento de Tom Hanks, resultando en un personaje cariñoso, ameno y muy humano, un protagonista en el que se puede ver reflejado el espectador y con el que puede compartir sus problemas y visiones de una vida cada vez más cínica y extenuante.

Pero esto no exime la película de sus problemas, historias cruzadas y temas adyacentes que no cierran ni cuajan en el conjunto, una narrativa que se estira a veces restando dinamismo a la película y haciéndola hasta cierto punto confusa de seguir, cayendo en la tediosa saturación narrativa. Tom Tykwer arregla la película con algunos momentos inspirados en su dirección, pero desalienta al espectador continuamente y usa artificios (gags cómicos) repetitivos y tontos para tratar de equilibrar la trama, desconfiando continuamente del material que adapta, y aunque no falla, no logra darle forma a la película que por poco colapsa.

Y nuevamente, se salva de esto gracias a un extraordinario (como siempre) Tom Hanks, actor que eclipsa al resto del reparto y hace suya la pantalla con cada peripecia. Lamentablemente eso no quita el amargo sabor de boca hacia el final de la cinta. Los valores de producción son aceptables y dan cierta plasticidad visual a la película (gracias en parte a la exuberancia de Arabia Saudí); no obstante tampoco son resaltables.

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Concluyendo, Esperando al rey puede ser una buena película para una tarde sin demasiado que hacer, pero si nos detenemos, el conjunto se cae parte por parte; no obstante no es una mala película y tampoco podría decir que es buena idea perderse otro recital interpretativo de Tom Hanks (aunque no sea necesariamente su mejor papel) así que Esperando al rey puede resultar correcta, tierna o emotiva, pero sus propias ínfulas terminan por dejarla a medio camino. Sin embargo, como historia de superación en tiempos de cinismo y objetivismo, resulta especialmente encomiable.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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