Escondidos en Brujas
Autor7
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)7
7Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
7.4

TÍTULO ORIGINAL: In Bruges

OTROS TÍTULOS: Escondidos, En Brujas, Unas Vacaciones Diferentes

 

Arranco por tratar de precisar qué es exactamente un thriller y antes de darme a la pesquisa parto del supuesto, que quizás  pueda desvirtuar,    de que no hay en nuestro español una palabra equivalente. El  thriller es simplemente un género o un subgenero cinematográfico cuyas películas se caracterizan por historias que giran en torno a hechos, las más de las veces criminales o cuando menos estremecedores o desconcertantes,   y en las que el ritmo narrativo alterna emoción, tensión y suspenso. Los protagonistas del thriller son, en permanente confrontación, héroes y villanos que atraviesan situaciones extremas con desenlaces inesperados. El thriller está hecho para atrapar, para entrecortar la respiración de quien le ve. En sus comienzos al thriller solía asociárselo con historias policiales porque donde había un crimen tenía que haber un policía enmarañado en su resolución. Sin embargo el protagonismo policial se ha ido diluyendo y con el paso del tiempo la trama del thriller se soporta cada vez más en personajes complejos a los que no pocas veces encarnan deslumbrantes y temibles mujeres.

Si un thriller es o se acerca a lo que tan imprecisamente acabo de describir, difícil decir que Escondidos en Brujas es el ejemplo clásico del thriller. De hecho cuando por género se la intenta clasificar Escondidos en Brujas tiene el mérito – o el demérito, vaya uno  a saber –  de encajar en la siguiente mixtura: thriller, comedia y drama. Lo que pone en evidencia esta posibilidad de acopiar en una misma película géneros tan disímiles es, de una parte, el ingenio o la indefinición de su director y, de otra, el valor tan relativo de toda clasificación que se pretenda infalible.

En Escondidos en Brujas  dos asesinos a sueldo (Collin Farrell y Brendan Gleeson) terminan refugiándose en la ciudad más inapropiada para cualquier trama policial: la candorosa y encantadora Brujas. Uno a Brujas la asocia inmediatamente con un turismo bucólico, con calles estrechas y encantadoras, atiborradas de tiendas en las que se venden bordados para abuelitas. Si ni para historias de amor sirve Brujas, mucho menos ha de servir para un thriller policiaco. Pero es precisamente en este desentone intencional en el que atina la película. A Brujas se la escoge para enmarcar la burla inteligente que jalona toda la película. El más joven de los asesinos se siente acorrolado en una ciudad anclada en el tiempo.  El otro, magistralmente interpretado por Gleeson,  apela a su sensibilidad artistica para rescatar, de entre la rutina turística de la ciudad, su encanto cultural. Y es en medio de esta tediosa estadía que ambos esperan la llamada de su jefe ( Ralph Fiennes), la llamada que habrá de devolverlos, sanos y salvos, a la zozobra de sus vidas, a su segura inseguridad.

A partir de este planteamiento se van entretejiendo situaciones que lindan con el absurdo. Enanos y prostitutas contrastan con las hordas de turistas. Unos y otras caricaturizan la ciudad medieval del ensueño y nos recuerdan, sin mayores aspavientos, que tanto paraisos como infiernos siempre van por dentro. Las ciudades son siempre, quiérase o no, un infaltable pretexto. Los diálogos son el diamante de la película; sobrios y plagados de un humor inteligente. La historia avanza salpicada de  destellos de comicidad y drama. No sabemos bien – y eso está bien – hasta donde va la burla. Quizás la película toda sea un gran burla pero planteada con una enorme sobriedad. En este balance descansa el gran mérito  de Escondidos en Brujas.

Vuelvo entonces a mis preguntas iniciales, a mis imprecisas conjeturas y vuelvo para decir, sin asomo de duda, que la confluencia de géneros en Escondido en Brujas es todo un acierto. Lo que de comedia tiene aquilata el drama y lo que de drama tiene refina la comedia; el ritmo de thriller que las jalona a ambas impide, a la vez, las insulsas carcajadas y los momentáneos tormentos. En reemplazo de aquellas y estos queda, emocionada, la sonrisa bien lograda.

Escondidos en Brujas es una de esas películas que se nos atraviesa en el camino desprovista de galardones, recomendaciones y títulos. Acá en Colombia pasó sin mayores reseñas y muy seguramente con discretas taquillas. Por eso es una suerte el haberla visto y quizás también por eso su apreciación resulte más grata. Son cosas del cine. Un título  que ya está abandonar la cartelera, el aventón impensado y la grata sorpresa de encontrarse, sin predisposiciones ni avisos, con una buena película. Son cosas del cine y por ellas es que  le queremos tanto.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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