Zona de Miedo
Autor8
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)8
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
8.0

TÍTULO ORIGINAL: The Hurt Locker

OTROS TÍTULOS: En tierra hostil / Vivir al límite

 

Acabo de leer que en el Bafta 2010, la premiación anual de la academia británica de cine, Zona de miedo o Tierra hostil fue la triunfadora, incluido el reconocimiento como mejor película. Es, pensaría uno, el desquite anticipado de su directora Kathryn Bigelow por el más que cantado e inminente triunfo de James Cameron, su ex esposo, en la noche de los Oscares con la azulada y hermosa Avatar.

Zona de miedo es una película inusual. Al calificarla de inusual eludo el rótulo de dura porque me parece casi un pleonasmo tildar de dura a una película cuyo tema central y único es el día a día de un grupo de la armada norteamericana dedicado en Irak a la desactivación de explosivos. Inusual porque no es la clásica película de guerra con una nítida confrontación, sea cuales fueren vencedor y vencido,  entre dos bandos. En Zona de miedo el adversario es difuso; los miembros  de la brigada luchan contra un cable sospechoso al cabo del cual puede aguardarlos una detonación mortal; luchan contra las miradas esquivas de los balcones que pueden ser asesinas o simplemente curiosas; luchan contra el polvo inclemente e hirviente que se cuela por la infinidad de intercisios de una ciudad en ruinas; luchan entre ellos porque entienden de maneras muy distintas el sentido de la vida y luchan consigo mismos porque sus pasados los doblegan y esclavizan.

El ritmo de Zona de miedo también es particular. No es la clásica tensión de lo que está por suceder; es una tensión amorfa que se sostiene sin definición. Es una tensión convertida en estatus permanente, no una tensión puesta al servicio de un desenlace. El tiempo transcurre y uno presiente que así se inactiven bombas o estas estallen con sus estruendos de devastación, ni lo uno ni lo otro servirá como escenario de conclusión. Zona de miedo, uno lo presiente confusamente desde el comienzo, no tiene ni comienzo ni  fin. Sucede accidentalmente en una localización geográfica determinada pero no es el testimonio de una guerra determinada. Es el testimonio de todas las guerras y de cómo ellas crean perfiles humanos insólitos e indescifrables en los que aún se hacen presentes la compasión por el dolor ajeno y la resignificación del sentido de la vida.

Por todo lo anterior de poco o nada sirve contar lo que pasa en Zona de miedo. Sus sucesos se entrelazan con el simple capricho de lo que acontece. La película no tiene pretensiones de mensaje ni quiere tampoco denunciar atrocidades. Quiere y logra, a la mejor manera del buen cine, detener sus ojos en la angustia de un rostro, en el calor insufrible que taladra las sienes, en el absurdo alienante de un gigantesco mostrador atiborrado de cereales…

Zona de miedo sobresale. No será de seguro la consentida del público y querrán algunos esnobistas aprovecharla para huir del redil multitudinario de los Na´vis azulados de Avatar. Ni echará de menos el respaldo el gran público, ni la hará mejor el guiño aprobatorio de la crítica especializada. A veces en el cine hay logros de alguna forma inesperados. Zona de miedo reúne muchas cosas buenas (dirección , guión, actuaciones etc.) pero su valor  las trasciende o, mejor, las olvida. A uno después de verla se le queda, adherida en quien sabe donde,  una leve sensación de asfixia que, paradójicamente, permite respirar mejor

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