El otro lado de la esperanza
Andrés Quintero8
LO MEJOR
  • El sello Kaurismaki o la ruptura de los códigos narrativos tradicionales
  • Su humor
  • Sakari Kuosmanen
LO MALO
  • Su final
8Muy buena

TÍTULO ORIGINAL: Toivon tuolla puolen

AÑO: 2017

DURACIÓN: 1h 38min

GÉNERO: Comedia, Drama

PAÍS: Finlandia

DIRECTOR: Aki Kaurismäki

ESTRELLAS: Sakari Kuosmanen, Sherwan Haji, Kati Outinen, Tommi Korpela, Janne Hyytiäinen

Pasa el tiempo. Fue en el 2012 cuando escribí, en esta misma página, la reseña sobre Le Havre, primera película que vi del aclamado director finlandés Aki Kaurismäki. En la nota destaqué los méritos del lenguaje particularmente adusto y sobrio empleados en la película pero también subrayé un cierta rareza, algo impostada,  en su estilo culpándola de la distancia tendida entre el espectador y la película. Hablé en ese momento de un realismo mágico nórdico atribuyéndole el debilitamiento de una historia  puesta al servicio de unos personajes distantes y algo teatrales.

Ahora me encuentro con su nuevo trabajo El otro lado de la esperanza y otra, diametralmente distinta, fue mi experiencia. En esta oportunidad Kaurismäki cuenta la historia de  un inmigrante sirio y sus peripecias en suelo finlandés. Perseguido  por una banda de matones , apresado por el establecimiento oficial y negada su petición de asilo,  al huir de su cautiverio el joven Khaled (Shervan Haji) se topa con Wikström (Sakari Kuosmanen), un cincuentón embarcado en la odisea de rearmar su vida – acaba de separarse de su mujer –  alrededor de un vetusto restaurante atendido por unos personajes cuya seriedad y credibilidad está, paradójicamente, en lo absurdo y cómico de sus caracterizaciones.  Khaled se unirá a la inusual cuadrilla.  Desde la inestabilidad propia del inmigrante fugitivo, Khaled seguirá insistiendo en su gran anhelo: reencontrarse con su hermana y en esa empresa lo acompañarán tanto su jefe como sus colegas de oficio, todos ellos tan enigmáticos y desconcertantes como transparentes y solidarios.

Sin la menor duda – y lo digo habiendo visto solo estas dos películas – Kaurismäki ha sabido labrar un estilo personalísimo y único.  Sus personajes se debaten entre la comicidad, el absurdo y un profundo humanismo.  Hablan estrictamente lo necesario permitiéndose una que otra extravagancia fuera de todo contexto.  En Kaurismäki todo discurre lenta y teatralmente. No hay convulsiones, ni cataclismos, ni iras, ni pasiones. Los rostros apenas si se inmutan y los sentimientos, lejos de cualquier estallido vistoso, vienen siempre cifrados. Acostumbrados como estamos a un cine de emociones al límite, de destellos y estremecimientos, las películas de Kaurismäki causan una primera sensación de desconcierto. Cuándo pasará algo, cuándo se romperá el letargo, cuándo cobrarán vida estos extraños personajes cuasi de cera, se pregunta el espectador. Y la desganada y genial respuesta se va entendiendo poco a poco, al aceptarse el trasfondo amargo y real de la aparente pantomima.  En El otro lado de la esperanza todo está medido porque la desmesura es siempre un desperdicio y, especialmente, un acto de menosprecio hacia la precisión y la suficiencia de lo sencillo y básico.

Distinta la experiencia esta vez porque sentí como El otro lado de la esperanza va llevándolo a uno de la mano con un lenguaje cuya calidez está en su frialdad. Tras su fachada hierática se esconde una denuncia contra la xenofobia y por debajo de su simpleza teatral bulle una contundente humanidad. Grata comprobación de la existencia de otro modo de contar, de otra forma de emocionar, de una escala distinta de valoración actoral. A diferencia del cine habitual, espléndido en ambientaciones, emociones y dinámicas narrativas siempre ascendentes y efervescentes, el cine de Kaursimäki es deliberadamente sobrio, amargo y melancólico pero nunca opaco o insulso. Es, por el contrario, la desconcertante y fascinante demostración de como transmitir, provocar, hacer reír y conmocionar desde la absoluta y, en el caso de Kaursimäki, expresiva y elocuente parquedad.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

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