El gran dictador
Nicolás Tirado9
LO MEJOR
  • Impresionante ridiculización de los dictadores (Hitler y Mussolini)
  • Visionaria en denunciar los abusos de Hitler, cuando aún no se conocía en el mundo el alcance completo de la Alemania Nazi
  • Los discursos en falso Alemán, y las imitaciones de la emotividad en el discurso del dictador
LO MALO
  • Tal vez demasiada ideología al final que, aunque apunta en la dirección moral correcta, rompe la dinámica de la película por mandar un mensaje personal
9Notable

TÍTULO ORIGINAL: The Great Dictator

AÑO: 1940

DURACIÓN: 2h 8min

GÉNERO: Comedia

PAÍS: Estados Undos

DIRECTOR:  Charles Chaplin

ESTRELLAS: Charles Chaplin, Paulette Goddard, Jack Oakie, Reginald Gardiner, Henry Daniell

Hoy por hoy uno dice Chaplin como decir Da Vinci -o mejor, dice Charlie como decir Leonardo”. Esta frase de Jean-Luc Godard describe la estatura de Charles Chaplin en el cine, quien reapareció esta semana en las salas de cine en Bogotá con una presentación de “El Gran Dictador”. Para los que quieran ir a verla en pantalla grande, habrá otra función el 30 de junio; para los que prefieran el confort de su casa, pueden ponerle los cachos a Netflix y verla completa en YouTube, de manera que no hay excusa.

Es una burla de Hitler. Y de Mussolini. Y de alguna manera, en cuerpo ajeno, de tanto reyezuelo/emperador que hay y ha habido por ahí, con toda su megalomanía, su séquito de yes-men, extravagancias, razas (o culturas) superiores y demás misiones divinas que caracterizan ese tipo de personajillos presentes en los cinco continentes.

Chaplin arrancó a pensar en esta película en 1938, es decir, antes del inicio de la segunda guerra mundial. La leve similitud entre los dos surgida del mismo (casi) estilo de bigote lo llevó a imaginarse una sátira en la cual dos personajes opuestos (por un lado, el dictador Adenoid Hynkel, y por el otro un pobre barbero judío con amnesia, que vive en un gueto y que fue herido en la primera guerra mundial, un poco a la imagen y semejanza del mismo Hitler), protagonizados por Chaplin, se terminan encontrando en un desenlace absurdo tipo El Príncipe y el Mendigo.

Curiosamente, Hitler y Chaplin nacieron con una semana de diferencia, pero terminaron en polos opuestos de la sociedad. Autodeclarado pacifista, Chaplin buscó a través de esta película concientizar al mundo; hacer -a través del humor- un llamado a la cordura global. El largo discurso (más de 3 minutos) del final en favor de la paz, es una carga profunda de ideología y de racionalidad, repleto de autenticidad, con un mensaje que aún permanece tristemente vigente. Considerando el ambiente en los Estados Unidos de la época, no es de sorprenderse que este tipo de manifestaciones públicas de Chaplin hubieran contribuido a su exilio, a manera de prueba de los cargos con los que lo acusaron de ser comunista.

También se detiene en los horrores de la guerra y los abusos a las minorías judías en la nación imaginaria de Tomainia, casi que a manera de vaticinio de lo que tendría lugar en Europa, de una manera desafiante hacia sectores de la sociedad que en la época no solo no reconocían a Hitler en todo el alcance de su maldad, sino que incluso apoyaban políticas anti-semitas como las que se implementaban en la Alemania Nazi.

Pero más allá de esto, y quizás esta reseña debió empezar por ahí, es una comida de primer nivel. El baile tipo ballet de Hynkel con un globo terráqueo, el discurso en alemán/jeringonza lleno de incoherencias, el siniestro Garbage(basura), a la imagen del ciertamente siniestro Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Reich, y el gordo Herring (arenque), a la imagen, como no, del ciertamente gordo Hermann Goring, comandante de la Luftwaffe, son piezas de comedia clásica que recomendamos no perderse.

Importante tener en cuenta que esta es la primera película de Chaplin con diálogos, y la más exitosa de su carrera en términos de taquilla. Decente actuación de Paulette Goddard (esposa de Chaplin al momento de la película, con un matrimonio ruinoso) y poco más que decir respecto de los demás actores de reparto.

De no perderse. Seguro le gustará más que un poquito.

Sobre El Autor

Nicolás Tirado

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