El cuento de la princesa Kaguya
JULIO CESAR PADILLA HERRERA9.5
LO MEJOR
  • El trazo de las ilustraciones hace que cada parte sea tan bella como su todo.
  • Que sea una versión adaptada con énfasis en la personalidad de la princesa.
  • Que es una pieza única para la animación y el cine.
LO PEOR
  • Aunque la película es larga, esperaba un poco más al final que sentí repentino.
  • Que Sutemaru sea tan itinerante dentro de la vida de Kaguya.
9.5EXCELENTE

cuento

TÍTULO ORIGINAL: Kaguya-hime no Monogatari

OTROS TÍTULOS: The Tale of the Princess Kaguya

AÑO: 2013

DURACIÓN: 137 minutos

GÉNERO: Drama, Animación.

PAÍS: Japón.

DIRECTOR: Isao Takahata

L a película es la adaptación del primer cuento popular de ficción japonés: el cortador de bambú. Una niña nació dentro de un bambú. Un cortador la encuentra luego de abrir la elegante planta que alumbrada lo alerta de la belleza que viene. Temiendo que la brusquedad de una mano la maltrate, hace una cama juntando las dos palmas y rebosante de emoción por la dulzura de esa pulgarcita recién nacida la lleva al que será su hogar adonde está la que será su madre. Así nació Kaguya Hime, según el cuento japonés y la versión de Isao Takahata.

En la obra se ve el trazo del lápiz y el pincel, como diciendo ¡es diferente escribir a teclear¡ y ¡animar a dibujar! Esa forma de la imagen es muy congruente con la narración, en tanto que se trata de un antiguo relato. Por eso, el cine animado del Studio Ghibli es quizá el mejor que existe, por que a sus miembros (los más destacados son Miyazaki y Takahata) no les preocupan las intervenciones técnicas al momento de la recepción – que sean películas 3D o 4D- se exigen algo más simple: contar bien, integrando el sonido, el dibujo y el estilo narrativo de cada director. Con eso ya tienen una regla: perturbar o enternecer al espectador a partir de la sensibilidad creativa del autor, eso es el director de este film un muy buen cuentista que deja la huella de su sensibilidad.

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Los autores de Ghibli, se detienen en los enormes detalles estéticos de cada plano. Es posible ver un escenario con muchos personajes, un campo verde, un saltamontes encima de una planta, Kaguya corriendo desesperada, se reconocen la profundidad y se evidencia la alegría o el llanto como algo más real que animado. Me atrevo a decir que en esta película, es el cuento popular el que determinó la decisión estética del trazo y el color -que mencioné arriba- por que ambos son tenues así como lo es el recuerdo de las viejas historias.

En este film uno siempre siente y capta, la canción, la metáfora, el poema o la onomatopeya de la tradición épica japonesa. De manera, que a ratos parece un libro con su tapa dura y sus ilustraciones en movimiento. Este cuento se deja leer y esta adaptación permite reconocer mensajes que no están el la versión tradicional, donde el final es distinto.

Takahata, vuelve humana a un niña de la luna. A lo mejor todos somos así, venimos del cielo, nos traen cigüeñas, dioses o la confabulación sideral pero venimos de lejos,  y luego muy rápido y siempre de forma violenta nos marchamos. Kaguya es igual a las demás personas, en la película cantan las vidas van y vienen en su momento y no podemos quedarnos un poco más justo cuando nos hemos arrepentido. Ella va a el cielo, regresa a él y quizá también nosotros.

 

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En general, el trasfondo de la película no es cultivar la tradición popular del cuento. Parece que los guionistas quieren ver más de cerca la personalidad de Kaguya, quien siempre se opuso a todo lo que no fuese real, natural o espontáneo, como los sentimientos. Ella olvida esa condición fugaz del sentimiento y por eso es condenada, después lo entiende cuando, evidentemente, es demasiado tarde.

Para Kaguya, la vida en la tierra esta llena de cosas artificiales que le molestan y enfurecen. Algunas de ellas son: las apariencias de los señores que van a la fiesta a celebrar por tres días el nuevo nombre de la princesa plebeya (Kaguya significa luz brillante), las declaraciones de amor de los hombres que se fijan en ella sin conocerla, las argucias de que se valen esos cuatro pretendientes para tener la belleza de Kaguya, en una competencia en que incluso muere uno de los codiciosos caballeros.

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Ella nos canta hay aves, bichos, bestias, pastos, flores y sentimientos y sin embargo su padre no cree que nada de eso sea la felicidad, esto es otra cosa artificial. Él quiere algo más que va diseñando para su hija con extrema necedad y ceguera. Esta actitud -que es de todas formas inocente- de su padre ve en lo artificial la felicidad, y esto es para ella inaceptable, como el que uno de los pretendientes le abrace sin que ella lo hubiese permitido por considerar -nuevamente las cosas artificiales- que su titulo nobiliario y correlativa soberanía eran razones suficientes para el amor inmediato. Ante esto, la princesa grita y huye, por eso se va.

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Por lo anterior creo que en esta versión del cuento, hay una apología a una vida espontánea y menos banal. Eso me recuerda, dos exhortaciones de Epicuro, afines a el vuelo de la princesa con sutemaru y al sueño en que esta escapa al campo: la primera, Si se suprime la vista, el trato y el contacto frecuente se desvanece la pasión amorosa (No 18), y la segunda, La pobreza acomodada al fin de la naturaleza es gran riqueza. Por el contrario, la riqueza no sujeta a limites es gran pobreza (No 25).

Pues bien, como pueden notar estamos ante una metaobra, es decir muchas obras bellas dentro de una obra única, que lamentablemente es quizá la ultima de ese impresionante maestro que es su director.

 

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