El clan
Fernando Herrera8
Humberto Santana6.5
LO MEJOR
  • El foco puesto en la normalidad del funcionamiento de la familia, en contraposición a la absoluta anormalidad institucional que se vivía en el país y que contextualiza la historia
LO MALO
  • Cierto afán didáctico para dejar todo muy claro
  • Al concentrarse en la relación padre-hijo el resto de la familia queda muy en segundo plano
7.3Buena

el clan - aficheOTROS TÍTULOS: The Clan

AÑO: 2015

DURACIÓN: 110 min

GÉNERO: Thriller, Crimen, Biografía

PAÍS: Argentina

DIRECTOR: Pablo Trapero

ESTRELLAS: Guillermo Francella, Peter Lanzani, Inés Popovich, Gastón Cocchiarale, Giselle Motta, Franco Masini, Antonia Bengoechea, Gabo Correa

La banalidad del mal

Eran personas normales, a pesar de los actos que cometieron. Actos que devuelven la imagen, deforme y brutal, de los años previos a la democracia. Un mundo con servicios en lenta retirada, vicios palpables, y una insana vocación por ocultarlos.

En ese marco de clase media alta de San Isidro a principios de los ´80, el foco está puesto en el funcionamiento de una familia, particular y emblemática. Coordenadas muy precisas para Trapero, que apuesta por primera vez a seguir los lineamientos de una historia basada en hechos reales. Una novedad que enmascara su obsesión de siempre, meterse con las instituciones para analizarlas desde adentro. Y lo hace con las armas habituales, rigor narrativo y planos largos y cuidadosamente coreografiados, hasta llegar a una escena final que no conviene adelantar pero que dará que hablar y quizás genere polémica. Película incómoda de ver y de hacer.

Todo queda en familia, desde la rotisería y la venta de artículos náuticos, hasta el negocio real de secuestrar amigos y conocidos. Hay un afán casi didáctico por retratar cada caso, con nombres y fechas, como para que todo quede claro, pero el centro es el melodrama familiar de un hijo que no puede, no sabe o no quiere escapar de la órbita de su padre aunque lo cuestione (es notable el trabajo de Lanzani para encarar un personaje vulnerable y ambiguo). Arquímedes Puccio se mueve bien en su mundo, y Francella se esfuerza por desactivar sus rasgos distintivos y componer a ese personaje antipático y manipulador pero que la vez se muestra amable y comprensivo con los suyos.

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El resto de la familia no interviene demasiado pero acompaña cómplice. Sus motivaciones quedan en segundo plano. Más interesante es la exposición de los vínculos de Puccio con militares y con otras bandas de secuestradores que operaban en ese momento, y que le daban la libertad necesaria para actuar de esa manera en apariencia tan temeraria.  Ese entramado de complicidades explica en cierta forma una historia que, si no fuera cierta, sería inverosímil. Pero todo es posible cuando todos deciden mirar para otro lado.

Entrevista al director Pablo Trapero

El director pasó por Rosario para promocionar el estreno de su próxima película y tuvimos la oportunidad de entablar esta breve y exclusiva conversación.

el clan entrevista a trapero

La película es incómoda por lo que cuenta y por cómo lo cuenta, y evidentemente debe haber sido incómodo, saludablemente incómodo, todo el proceso de realización para adaptarse, en el caso de los protagonistas, a papeles y formas de trabajo inusuales y en el tuyo para encarar una historia basada en hechos reales.

Tanto con Guillermo como con Peter tuvimos mucha complicidad. Para los tres era un desafío. Para mí era la primera película de época, y la primera basada en una historia real, obviamente la primera vez que trabajaba con Guillermo, y también la primera vez que trabajaba sobre un villano. Tanto para mí como para Guillermo en otro sentido era un desafío hacer que el público quiera seguir viendo una historia que es tan dura. En general estas cosas te generan distanciamiento, y era un desafío crear un villano fascinante que quieras seguir viendo, aunque sea tapándote como los chicos cuando tienen miedo, y eso es algo que hablamos con Guillermo desde el comienzo. Al principio era encontrar y analizar y llagamos a un momento en el que con una seña el me entendía lo que quería. Las últimas semanas lo teníamos dominado. Pero fue mucho tiempo de búsqueda.

La adaptación también fue complicada por la puesta en escena y tus habituales tomas largas.

Los 80 parecen muy cercanos pero no hay nada en la calle que esté igual.

Ezeiza es distinto.

Por suerte quedaba una parte vieja de Ezeiza, y algunas callecitas en las que se podía usar una parte. La mitad de una cuadra estaba bien, la otra no. Había planos secuencia que recorrían cinco o seis cuadras. Hubo momentos en los que hubo que dejar cosas que no se podían ver y resolverlas en postproducción.

Hay una preocupación por evitar los vicios de las películas de época en las que todos los personajes están al día con los peinados y ropas de moda. Eso la hace más verosímil.

Claro, uno habitualmente usa cosas de hace cinco años. Y lo mismo pasa con la música, me marcaban que Credence es anterior a esa época pero uno no sólo escucha lo último, igual con The Kinks. Si tienen más que ver con el momento “Wadu Wadu” y “Encuentro con el Diablo”.

En ese último caso ya con otra connotación.

Exactamente.

Se acaba de confirmar que la película fue elegida para ser parte de la Competencia Oficial de Venecia. Es un festival con el que ya tenés toda una historia.

La verdad que es una alegría, y sí, todo empezó con “Mundo Grúa” ahí, para mí me cambió la vida esa primera vez. Fue como ir a un Mundial, y ganarlo. Después fui otras veces pero volver ahora con esta película también es muy significativo. Hoy mismo se hizo el anuncio y se mencionó incluso que las películas sudamericanas “se las traen”. Eso habla también de la curiosidad que despierta la película.

Fernando Herrera

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