El caso Sloane
Diego Solorzano7
LO MEJOR
  • Jessica Chastain, de las mejores interpretaciones de su carrera.
  • Un montaje dinámico y sobresaliente.
LO PEOR
  • Numerosos defectos de exposición en el guion
  • Un climax insuficiente
7BUENA

TÍTULO ORIGINAL: Miss Sloane

OTROS TÍTULOS: Sola contra el poder

AÑO: 2016

DURACIÓN: 2h 12min

GÉNERO: Drama, Thriller

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: John Madden

ESTRELLAS: Jessica Chastain, Mark Strong, Gugu Mbatha-Raw

 

En 2008 Tony Gilroy dio la sorpresa máxima al dirigir en su primer largometraje a un pletórico George Clooney en la piel del taciturno Michael Clayton, un thriller dramático que se llevó la atención por sobresalir como cinta judicial al estilo de Erin Brockovich o antes de  las películas del magnífico Sidney Pollack o Lumet, dos maestros del cine de oficinas que Gilroy admira y trata de alcanzar (aunque no igualar las obras de los maestros) y da en la diana con un guion sólido y notable, sobre todo viniendo de su primera puesta tras las cámaras. Michael Clayton como las películas mencionadas de los anteriores maestros suspende todo el peso de la cinta en la encomiable labor de su actor principal y eso causaba a veces una desconexión narrativa con el espectador, haciendo que se perdiera algunos detalles pero la solvencia de Gilroy logró sumar números verdes hacia el final de la cinta (con unos créditos que pasarán a la historia)

Sloane en 2016 recuerda a Michael Clayton, hay ecos cercanos del mundo sociópata (y muchas veces que ha contagiado al protagonista) en el que se movía Clayton, un mundo con más grises grotescos que claros y oscuros, donde ni siquiera el personaje principal logra escapar de aquella corrupción adyacente que busca carcomerla. Lamentablemente donde triunfa Michael Clayton es exactamente donde sucumbe Sloane.

Liz Sloane es una exitosa cabildera, o como conocemos todos, un parasito de la democracia que busca mover los hilos de agentes externos en la política norteamericana, ya sea representando a naciones u empresas super poderosas, corporaciones que exceden el tamaño de cualquier gobierno y que se han fijado en ella por ser la mejor en su labor. Liz vive en una obsesiva soledad que roza la psicopatía y ve al resto del mundo como un engranaje más en el motor contaminante del lobby político. Sin embargo ahora se enfrentará a un juicio de moral que la llevará a poner en peligro su carrera y lo que ella cree correcto, tal y como Michael Clayton planteaba hace nueve años.

Todo lo anterior no sería posible sin la capacidad predictiva y adaptable de la fantástica Jessica Chastain, la actriz está exultante, en otro nivel con respecto al resto de los interpretes y se siente cómoda salvando la película de descarrilarse continuamente. Sin embargo, aunque Sloane es una mujer todo terreno y aparentemente fría, en cierto punto de la película empezamos a vislumbrar intenciones que no responden a la naturaleza del personaje per se, esto es un arco positivo del personaje pero no logra solventarse a nivel narrativo. Chastain interpreta a una Sloane dura, fría y amoral, cínica y con muchas grietas interiores pero cuando se trata de dar el gran salto la película recula hacia el frio tempano de hielo del mundo que le rodea y su personalidad no logra permear un guion regular pero funcional ni tampoco John Madden logra alcanzar un clímax emocional solvente, prefiere quedarse en la zona de confort completamente funcional y no dar la campanada final para el personaje, sin embargo esto no resta mérito alguno a la actriz, la cual merecía una mejor pantalla en la temporada de premios pasada. No exagero cuando digo que Jessica merece al menos dos premios Oscar en lo que lleva de carrera y Sloane es probablemente una cumbre personal en su actuación.

Lamentablemente una película de estas características requiere un guion que acompañe el periplo de Sloane, incluso más importante que el montaje dinámico y la fotografía pulcra, los mayores defectos se encuentran en la pluma tras la película. Empezaba esta crítica con Michael Clayton como ejemplo de cine judicial que logra equilibrar emoción y fondo sin dejar a la deriva informativa al espectador, no obstante podría seguir escalando por la carrera de Clooney y recordar ‘Los Idus de Marzo’ como película ejemplar en equilibrio donde los sórdidos detalles de la política y el derecho no se escapan de las manos al director por centrarse en el drama de personajes. Ambos ejemplos son lícitos y directos para señalar lo que damnifica gravemente a Sloane sobre la primera hora de duración: el montaje dinamico y a veces acelerado no ayuda a un guión cojo y disperso que acaba soltando la trama y los detalles en pos del lucimiento de Chastain y logrando finalmente que el espectador pierda información importante y su atención se disperse el suficiente tiempo para que la labor de Chastain tras su recuperación  sea mucho más notable.

Pero cuando la película no logra enviar oxígeno para el cerebro del espectador el daño ya está hecho, pues hacia el final de la cinta la película falla en emoción, falla en exposición y falla al obtener la atención del espectador para que ‘El giro’ tenga mucho más preponderancia. No se me malinterprete, Sloane es funcional para lo que quiere contar pero a la vez es tan distante y fría como su protagonista que acaba por no lograr alcanzar la maestría de una película cuya interprete merecía una escena climática de lucimiento total. Sloane es recomendable pero viendo los antecedentes en materia de cine judicial y político, habría dado más de sí con un guion más pulido y quizás, un actor mucho más emocional como Clooney. Quizás un acercamiento más profundo en los secundarios habría aliviado la carga dramática que requiere la película pero Mark Strong o la secundaria Batha-Raw no tienen la atención suficiente como si lo tenía Gosling en los Idus o Tilda Swinton y Wilkinson en Michael Clayton.

Finalmente Sloan cumple con suficiente para ser una película buena, funcional y que se deja ver, pero se queda lejos de lo que podría haber sido y deja una sensación de desperdicio del poderoso material con el que contaba.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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