El camino: Una película de Breaking Bad
Humberto Santana7
LO MEJOR
  • La sicología de los personajes, la convivencia del bien y del mal en cada uno de ellos
LO MALO
  • La historia hubiera podido ser más rica en sorpresas
  • La dependencia de tener que haber visto Breaking Bad para no perderse la mitad de la gracia
7Buena

TÍTULO ORIGINAL: El Camino: A Breaking Bad Movie

AÑO: 2019

DURACIÓN: 2h 2min

GÉNERO: Drama, Acción, Crimen

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  Vince Gilligan

ESTRELLAS: Aaron Paul, Matt Jones, Charles Baker, Jesse Plemons, Krysten Ritter, Scott Shepherd

 

Para hablar del largometraje El camino hay que hablar de la serie de Netflix Breaking Bad, y para hablar de las dos hay que hablar de su creador, guionista y director Vince Gilligan. Si bien se conoció su talento por su trabajo en la serie The X Files, es realmente en Breaking Bad donde explota para alcanzar todo su potencial, convirtiéndose en uno de los guionistas/directores más reconocidos del medio. Y las razones son claras y contundentes.

Una de ellas -probablemente las más obvia-  es su capacidad novelista para imaginar historias absolutamente atrapantes. La segunda -acaso la más contundente- es su genio creador de personajes, a los cuales no solamente imprime carácteres distintivos, sellos personales únicos e inconfundibles, sino que hace que revelen en el desarrollo de la trama, con absoluta minuciosidad, lógicas, motivaciones, procesos mentales, dramas internos, miedos y emociones, casi que conformando tácitamente un perfil sicológico, tangible y humano. Sus personajes son tan ricos que muchos de ellos podrían abarcar por derecho su propio universo,  como ocurrió con Saul Goodman, el abogadillo de Breaking Bad que mereció su reconocido spinoff, Better Call Saul.

 

 

Gilligan demuestra un interés casi científico en estudiar cómo conviven en la condición humana el bien y el mal, y los mecanismos que hacen que uno u otro opere, especialmente en los villanos. Y algo que es claro en Gilligan es su habilidad para revelarlos precisamente cómo en personas del común es el mal el que termina prevaleciendo, pero nunca de manera absoluta, siempre con destellos de bien y de mal, siempre bajo una lógica definida y con unos códigos muy claros. Si bien sus historias son atrapantes, son las situaciones desarrolladas entre sus personajes las que elevan su trabajo a otro nivel… se podrían describir como una especie de negociaciones sicológicas en situaciones extremas, en las que frecuentemente se decide la vida misma.

Aunque en El camino es la historia la que no presenta esta vez mayores sorpresas (sin que deje de ser entretenida) abundan las acostumbradas situaciones entre sus personajes: profundas, tensionantes, absorbentes o, en muchos casos, simplemente impregnadas de un humor negro que hace que queden en la memoria, como (no llega a ser un spoiler) el momento en que cierto matón conduce su camioneta por el desierto, jugando con el aire a través de la ventana mientras canta sentidamente Sharing the Night Together de Dr. Hook.

 

 

El camino tiene como punto de partida exactamente el final de Breaking Bad y realmente está diseñada para quien haya visto la serie. Jesse Pinkman (Aaron Paul en una gran actuación, destacable junto con la de Jesse Plemons como «Todd») ha sido despojado de todo un su vida y esta será su senda -llena de obstáculos- en la búsqueda de cierta redención. La pregunta es si un hombre, pusilánime en muchos sentidos y quebrado hasta el último fragmento, lo logrará. El título, además de ser el modelo del Chevy en el que escapa comenzando la película, le da sentido a su viaje.

 

 

 

 

 

Sobre El Autor

Humberto Santana S.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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