El amigo americano
Cesar Padilla Herrera8.5
Lo bueno
  • La forma sutil de mostrar la diferencia entre el americano y el alemán desde las pinturas.
  • Los dos crímenes, sobre todo el segundo, es una vertiginosa escena.
  • Mostrar el resultado del impacto entre dos universos diferentes: EEUU/Hamburgo, Ripley/Zinnerman, el amigo americano/el marquetero alemán.
Lo malo
  • Algunas interpretaciones de las que uno esperaría mucho más.
  • Lo poco conocida que es.
8.5Notable

El_amigo_americano-613017509-largeTÍTULO ORIGINAL: Der Amerikanische Freund

AÑO: 1977

DURACIÓN: 121 min

GÉNERO:  Suspenso, Drama, Crimen

PAÍS: Alemania del Oeste

DIRECTOR: Wim Wenders

ESTRELLAS: Bruno Ganz, Dennis Hopper

 

De la gran literatura de los escritores norteamericanos, las cinco novelas de Patricia Highsmith -la serie de Ripley (1955-1991)- son imprescindibles en la lista de las mejores 100 del mundo. Me refiero a The Talented Mr. Ripley , Ripley Under Ground, Ripley’s Game, The Boy Who Followed Ripley y Ripley Under Water. En estas se encuentra la historia de un personaje que después de estas novelas visita el cine y la televisión cada tanto: Tom Ripley. En esta película de Wenders, se adapta la segunda entrega “el amigo americano”.

Wenders es uno de los mejores de todos los tiempos. Sin embargo para algunos esta película no es una de sus mejores. Pese a ello, es una buena película y procuraré explicarlo. Para hacer esto, divido el texto en dos: una primera parte donde agrupo los problemas aparentes que suelen mencionarse sobre el film, y una segunda donde explico lo que a mi modo de ver hace que sea una buena película.

1. Los problemas aparentes

En primer lugar, la edición es extraña. Se siente una cierta desconexión entre Ripley y Zinnerman; la forma en que aparece Minot en la vida del marquetero y el montón de inferencias que debe hacer el espectador para conectar la historia, hacen que la película se sienta cortada y que se necesite de un spoiler para aclarar asuntos tan relevantes como la enfermedad grave que padece uno de los protagonistas.

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En segundo lugar, Dennis Hopper no hace un gran papel de Ripley. Se ve insuficiente el delirio, la amoralidad de Ripley es poco convincente y además no se siente un vínculo de camaradas –que no de amigos– con Bruno Ganz. Probablemente en esta película no hizo su mejor interpretación, aunque esto es algo que uno puede olvidar luego de ver Blue Velvet.

En tercer lugar, no es fácil reconocer la actitud de Zinnerman ante el segundo crimen, mucho menos entender su repentina falta de cordura, se ve un proceso artificial de caída del personaje. Por ejemplo, en la famosa serie Breaking Bad, el protagonista se convierte en un criminal inicialmente por un deber moral de hombre de familia, pero al final en realidad era simple banalidad. Es decir, en esta película no es fácil reconocer eso, al buen-hombre de familia, que luego por las eventualidades se convierte en lo opuesto, en un individuo ofuscado pero también excitado por el mal, en ese americano que luego de todo el mal experimenta el vacío profundo.

el amigo americano

2. Más allá de todo eso

Recomiendo esta película pues más allá de esos problemas tiene un ritmo emocionante, una música que se adapta a lo que va pasando; también por los magníficos planos completos y por que se logran reconocer los elementos de la narración de la novela. Adicionalmente, esta película es una de las primeras de Wenders y para cuando la construyó y proyectó, Alemania no estaba unificada, y tanto en el Este como en el Oeste alemán existía una crisis en el campo del cine que reconocieron varios de los autores de ese momento; por esto firmarían el Manifiesto de Oberhausen. Con este surge el movimiento por el nuevo cine alemán. Lo que decía el manifiesto es claro: necesitamos un nuevo cine, con nuevas libertades que forjen también un nuevo lenguaje cinematográfico, sin presiones e influencias comerciales; el viejo cine alemán ha muerto[1].

Wenders es uno de los primeros hijos del nuevo cine alemán -aun cuando no era miembro directo del movimiento esta película hace parte de ese contexto, y por encima de cualquier detalle o problema, exige al espectador ver con menos superficialidad, para lograr captar las sugerencias más allá de la historia.

Bien podría decirse que esta película trabaja sobre el impacto de marcos culturales y morales diferentes. Inicia con una pregunta que permite pensarlo cuando el falsificador le dice a Ripley ¿Llevas ese sombrero a Hamburgo? y él responde ¿Qué tiene de malo un vaquero en Hamburgo?. Así tenemos, por un lado, el marco del cowboy o sea de Ripley, norteamericano, (¿por ende?) banal, superficial con esa actitud desapegada casi parecida a la de cualquier posmoderno. Por otro lado, un marquetero de Hamburgo, hombre de familia y otrora restaurador, que afligido como está al inicio del film reprocha a Ripley y luego -del primer crimen- se acerca a él, como diciendo “ahora si te entiendo pues soy más americano”.

Quizá también pueda uno decir que Norteamérica (Ripley), conforme a esta historia, es aquella que tiene un discurso en el que hasta lo peor, matar a alguien, es algo que no conduce a ninguna objeción moral e incluso podría verse como una simpleza que, según Ripley, se soluciona con más muerte. Para Alemanía en cambio, matar puede conducir a la deshumanización o la locura, como sucedió con Zinnermann, que sin embargo tuvo un acto de contrición al final de la película abandonando la influencia del cowboy.  

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En eso consiste mi defensa y la razón por la que considero a este film una joya. Por que claramente se puede superar a los personajes o a la historia misma, para quedarse con las sugerencias que propone. Es  esto lo que hace que el cine, y me parece que particularmente el de este Wenders, tenga un lugar cada vez más sólido sobre todo gracias al pensamiento que nos queda debido al acto de vernos en él.

En palabras de Win Wenders:

 “El cine es el mejor espejo para las ciudades del siglo xx y para las personas que viven en ellas. Las películas son, más que cualquier otro arte, documentos históricos de nuestro tiempo. El séptimo arte, como así lo llaman, es capaz, como ningún otro, de captar la esencia de las cosas, capturar el clima y las corrientes de su tiempo y articular sus esperanzas, miedos y deseos en un lenguaje comprensible para todos”

 

Referencias

[1] El Manifiesto de Oberhausen completo está disponible acá 

[2] El acto de ver, Win Wenders. Página 115. Paidos, 2005. Disponible acá

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