Doble vida
Humberto Santana6.5
LO MEJOR
  • Los personajes
  • Los cuestionamientos "post-proyección" que genera en el espectador
LO MALO
  • Es exigente en términos del ritmo impuesto por la cantidad de diálogos
6.5Interesante

TÍTULO ORIGINAL: Doubles Vies

OTROS TÍTULOS: Dobles vidas / Non-fiction

AÑO: 2018

DURACIÓN: 1h 48min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Francia

DIRECTOR:  Olivier Assayas

ESTRELLAS: Guillaume Canet, Juliette Binoche, Vincent Macaigne, Olivia Ross, Christa Theret, Nora Hamzawi

 

Olivier Assayas, que como dato curioso es -además de director y guionista- crítico de cine, es uno de esos directores que hace películas que le terminan gustando más a los críticos que al público en general. Doble vida, con sus notas altas llenas de sátira y humor negro, no parece ser la excepción.

Assayas (ver enlace a entrevista al final) es un crítico agudo de la forma en que la era digital está incidiendo en el arte, y fundamentalmente en la relación de las personas con el arte. Su inconformidad con el mundo digital se ve reflejada claramente en su película Doble vida, enfocada específicamente en el  mundo de la literatura (y tangencialmente también en las series televisivas). Alain (Guillaume Canet) es un ejecutivo de una prestigiosa editorial que trata de descifrar cómo propagar  la literatura en los medios digitales. Uno de sus autores de siempre, Leonard (Vincent Macaigne) insiste en apegarse a métodos y formas más tradicionales, y su nuevo manuscrito es rechazado por Alain. Por el contrario, la esposa de Alain, Selena (Juliette Binoche, la favorita de siempre de Assayas) encuentra el trabajo de Leonard digno de publicarse.

 

 

Assayas genera una serie de diálogos intelectualmente desafiantes en torno a la situación, a los mencionados personajes (y a los demás que surgen alrededor de ellos), que tienen como centro marcado e-books, blogs, Google, Twitter, etc. en contraste con las formas tradicionales de generar y promocionar literatura. Si bien las discusiones generan interés y se hacen «sobriamente divertidas» por un tono muy sutil de humor negro (tan sutil que no eleva el género a comedia), se destaca la elegancia con que Assayas aborda su sátira, nunca exagerada, nunca impositiva, nunca obvia ni facilista, siempre neutra y balanceada.

 

 

La película está tan cargada de diálogos y tan desprovista de sucesos que, tácitamente o de forma más consciente, es inevitable para el espectador preguntarse en algún punto de qué se trata todo y para dónde va. Dicho de otra forma, es una película de esas llenas de diálogo y en las que «no pasa nada». Lo interesante de la narrativa dispersa de Assayas, que se apoya en las actuaciones humanas y muy bien logradas de todos los personajes, es que paralelamente teje una red de relaciones que, si bien resultan cuestionables y generan otro tipo de reflexiones, le agregan un ángulo de la condición humana que potencia la discusión. Acaso la modernidad digital, la desconexión personal sumada a la posibilidad de ver constantemente a personas del común en todo tipo de situaciones, desde lo llamativo hasta lo aberrante, lo minimiza todo en la vida real y aplana principios y valores? El título, que en castellano coincide con el original, sugiere una doble vida en diferentes aspectos; no solamente en las infidelidades de los protagonistas, sino en esa vida virtual paralela que todos, en mayor o menor grado, empezamos a llevar.

Doble vida es una película particular, de esas que generan en el espectador una sensación en la sala de cine, y otra ya estando afuera. Si bien la experiencia durante la proyección no es especialmente gratificante, es realmente al decantar su contenido que todo hace más sentido y se le puede sacar más provecho. De ese flujo arrollador de diálogo, de esa sátira inteligente y en apariencia tenue, surgen cuestionamientos de peso. Assayas logra en este sentido su cometido.

 

Entrevista de Olivier Assayas para Little White Lies aquí

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