Depredador
Humberto Santana7
LO MEJOR
  • Su magia, sutil pero absorbente
LO MALO
  • Lo que le faltó para pasar de Clásico a Joya
7Buena

TÍTULO ORIGINAL: Predator

AÑO: 1987

DURACIÓN: 1h 47min

GÉNERO: Acción / Aventuras / Ciencia ficción

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  John McTiernan

ESTRELLAS: Arnold Schwarzenegger, Carl Weathers, Jesse Ventura, Sonny Landham, Bill Duke, Elpidia Carrillo

 

En el verano de 1987 se estrenaba Depredador, y con seguridad nadie imaginaba muchos de los hechos relacionados con esta película -destinada inicialmente a ser meramente un blockbuster de acción- que hoy, treinta años después, son hechos. Arnold Scharzenegger, el ex físico-culturista y actor de origen austríaco que comenzaba a consolidarse como estrella de películas de acción, se convertiría 16 años después en gobernador de California, uno de los estados más poderosos de EEUU y sexta economía mundial. Y no lo haría mal. Pero no serían uno sino dos los gobernadores que saldrían de esta película (Jesse Ventura sería gobernador de Minnesota).

Juzgada duramente en su momento por mucha de la crítica especializada (a excepción de algunos como Roger Ebert), era impensable predecir que perduraría por tres décadas como una de las películas de acción más vistas en diferentes formatos. En su 3o aniversario no solamente saldrá de nuevo a las salas de cine en su versión restaurada 4K (incluyendo el festival The Classics de nuestro país), sino que será el preámbulo de su secuela oficial a estrenarse en 2018 (The Predator), con guiones de los escritores originales.

 

 

Pero a pesar de su éxito y su conmemoración con bombos y platillos, puede Depredador considerarse un clásico? Sin importar que al mencionarse el término se piense más en películas como Citizen Kane o Casablanca, más ajustadas al término a veces odioso de “cinearte”, yo diría que sí. Por qué? Por dos grandes motivos. Uno, a pesar de no ser (ciñéndome a la terminología de nuestra página) una Joya, sí es una película que se ha incrustado en la cultura pop cinematográfica global; es esa cultura la que le ha dado vigencia por tres décadas, y la que ratifica su estatus de clásico. Y dos, es una película con un formato claro que hoy puede llamarse clásico. Cumple su cometido de llevar entretención a través de la adrenalina y la tensión, incorporando un receta de elementos que consolidaron una manera de hacer cine de acción: se basa en una historia simple pero sólida; logra una atmósfera veraz y atrapante, en este caso filmada enteramente en bellísimas locaciones selváticas reales; el manejo de cámara es impecable; su sonido es impactante (no olvidemos que por algo existe un Oscar a mejor sonido); una muy buena banda sonora marca los ritmos de la película; los efectos visuales fueron en su momento merecedores de nominación al Oscar (y aún hoy en día siguen viéndose convincentes) y, por último, logra una especie de magia cinematográfica difícil de describir.

 

 

La historia, como decía, es simple. Un helicóptero del ejército ha sido capturado fuera de la frontera por la guerrilla de otro país, y un grupo de mercenarios encabezado por Schwarzenegger debe traer los ocupantes de vuelta. Nada que no se haya hecho exitosamente en decenas de películas. Sin embargo, esta vez invaden el territorio de este depredador implacable. Y es que aunque Schwarzenegger es la estrella visible, es el depredador la verdadera atracción que diferencia esta de otras películas del género. Es uno de las criaturas más emblemáticas y mejor recordadas de todos los tiempos, cuyos posibles motivos y pasado le otorgan un halo de intriga sutil, casi desprevenida, pero que añade un encanto especial, siendo la presencia misma de la tácita intriga más relevante que desvelarla. La cosa se pone buena cuando los “depredados” deciden dejar de correr y tratar de cazar al cazador, demostrar que el hombre, cuya supremacía lo ha llevado desde el comienzo de los tiempos a sobrepoblar con éxito este planeta, es realmente el máximo depredador. Un leitmotiv que cuando se piensa, es tan poderoso como polémico, y que junto a los demás elementos hacen que verla, especialmente en una sala de cine, sea una experiencia memorable.

 

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