Cleo de 5 a 7
Andrés Quintero8
LO MEJOR
  • Casi 60 años después, su frescura y permanencia
  • La cámara
  • Su riqueza narrativa y, sin pretender desatar polémicas, su exquisita feminidad
LO MALO
  • Alguna ligereza con el tema de la enfermedad
8Muy buena

TÍTULO ORIGINAL: Cléo de 5 a 7

AÑO: 1962

DURACIÓN: 1 hora 30 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Francia

DIRECTOR:  Agnes Varda

ESTRELLAS: Corinne Marchand, Antoine Bourseiller, Dorothée Blanck, Loye Payen, Michel Legrand, Dominique Davray, José Luis de Vilallonga

Dos horas son suficientes para que la vida de Cleo se asome a la zozobra. Hasta antes de la incertidumbre por unos resultados médicos, Cleo (inolvidable actuación de Corinne Marchand) vivía para modelarle al mundo su belleza.  Ser vista, admirada y envidiada era su código de existencia. De repente una pitonisa lee en sus cartas la inminencia de una enfermedad grave. Ya no es necesario esperar dictámenes de laboratorio. Las dos horas que siguen en su vida le mostrarán – con su condescendencia y también con su resistencia  – que ella no es el epicentro de la belleza, que los espejos reflejan  mucho más que sus modelos y que la comprensión y la compasión construyen mucho más que la deleitosa admiración.

Con Cleo de 5 a 7  su directora Agnes Varda, precursora, abuela dicen algunos,  de La nouvelle vague,  raya con trazo propio la hoja del cine europeo. En Cleo de 5 a 7  la historia no es lo fundamental. El espectador al que normalmente se venía atrapando con una trama que encadena episodios con interrogantes y soluciones, acá se ve sorprendido por una cámara que se desplaza por una París alejada de las postales y los clichés románticos. La cámara de Cleo alterna ligereza con simbolismo de forma tal que le quita toda pesadez al relato conservándole intacta su esencia.  La pretensión de Cleo de 5 a 7 no es ahondar en los laberintos de la enfermedad, ni, tampoco,  hacer una radiografía de quien cae en ella.  Su propósito, sin ser por un instante superficial,  es estético y humanista.  Usar las vitrinas, los cafés, las esquinas, los espejos anónimos de Paris para, a través de ellos,  crear una atmósfera nueva, una mirada que parte la baraja de la belleza para obtener, de Cleo, de Paris, de la vida misma, una visión tan clásica, como cuestionadora y anárquica.

Sin recargos y con la elegancia que desde entonces ha marcado todo su trabajo,  en Cleo de 5 a 7 Varda despliega toda una batería de  creatividad y recursos.  Entremezcla el color con el blanco y negro.  Activa el  atractivo e innovador mecanismo del tiempo real. Siendo esencialmente un drama, Cleo apela a elementos del documental.  Con su acento de travellling, el gran logro de Varda es mezclar fotografía y coreografía creando un idioma visual con un indefinible poder de seducción. Y, como si lo anterior fuera poco, en mitad de la película Varda inserta un cortometraje para sorprender al respetable, y lo hace magistralmente con la complicidad actoral de figuras,  todas ellas más tarde íconos del cine galo,  como Jean  Luc Godard,  Samy Frey y Anna Karina.

Anticipándose al slogan del 68, lo único prohibido en Varda era prohibir.  Este arrojo creativo, presente en toda su obra, es sin duda el gran legado de esta gran documentalista , realizadora y directora belga que, dos años antes de su muerte, en el 2017, recibió más que merecidamente un Oscar honorífico por su prolífica carrera. Gran dama del cine que supo balancear fondo y forma. Su cine preocupado siempre por lo social jamás descuidó las formas. De allí la profundidad y perdurabilidad de su belleza.

Bordeando los sesenta años,  Cleo de 5 a 7  conserva intacta su frescura.   A su manera, sigue siendo innovadora, iconoclasta y rebelde y es un ejemplo perfecto de como derrumbar fronteras y hallar nuevos lenguajes allí donde todo parece estar ya inventado.

Al recibir la estatuilla dorada de manos de la bella AngelinaJolie, Varda dijo, resumiéndolo todo, que entre la pesadez y la levedad ella eligió desde muy temprano la levedad porque evoca y convoca la idea de danza, la danza, ritmo y contenido,  que siempre ha sido y seguirá siendo el cine.

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Dirección Distinta Mirada

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