Belleza americana
Diego Solorzano8.5
LO MEJOR
  • Una dirección solida y eficaz.
  • Kevin Spacey golpea la puerta del os grandes en Belleza Americana
  • Su concepto y trama, pese a algunos fallos puntuales
LO MALO
  • Una caída de ritmo de la segunda mitad en adelante.
8.5Notable

Destacada_AmericaTÍTULO ORIGINAL: American Beauty

AÑO: 2016

DURACIÓN: 122min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Sam Mendes

ESTRELLAS:  Kevin Spacey, Annette Bening, Thora Birch

 

Muy pocas veces el cine da lugar a una película tan trans-generacional, tan reaccionaria hacia los tiempos que corren, una radiografía paródica del mundo que nos rodea, de la concepción de sociedad que tenemos y con la capacidad de identificar estereotipos del diario vivir del espectador. Casos como Fight Club van incluso más allá y rompen las barreras de la sociedad para burlarse de ellas mediante gestos transgresores e innovaciones narrativas. Otros casos como Revolutionary Road nos llevan a desenterrar los esqueletos de la unidad más básica de la sociedad, la familia. American Beauty recoge el testimonio de ese cine reaccionario y lo extrapola hacia el todo, ejemplifica a la sociedad norteamericana y su transición hacia un nuevo siglo, hacia una nueva época de cambios y se convierte en una fotografía de la decadencia social que rodeaba el mundo al inicio de siglo.

No es coincidencia que una de las obras más importantes de los últimos 30 años se titule irónicamente ‘Belleza Americana’ casi como una oda a esas familias de clase media que modificaron sus estándares sociales ante la explosión de la sexualidad que daría paso los años 2000, una época complicada para los estereotipos que presenta la película, arquetipos funcionales que representan en sí mismos la variada naturaleza de una familia norteamericana, centrando el eje en que representa de manera vehemente y magistral la represión sexual e ideológica que padecía el ciudadano promedio de la época, el tema donde pivotan los problemas de todos los demás personajes.

El ansia de popularidad alrededor del sexo sin control, la baja autoestima de la adolescente promedio, el consumo de drogas desesperado entre los jóvenes como método de escape, la intolerancia hacia la apertura sexual y la represión laboral en un futuro cada vez mas competitivo, los temas se entrelazan uno entre otro y convergen en Lester, que los absorbe y soporta de la mejor manera durante el año que le queda de vida, un año capaz de comprimir los cambios sociales de todos los protagonistas, testigos mudos de su evolución de espíritu y cuerpo.

La película (el debut de Sam Mendes) se transforma con el pasar de los minutos en una variada simbología que se hace más patente con el avance de metraje, desde los sueños y las rosas de Lester hasta su simple forma de caminar o hablar. Esto lo debe a un magistral Kevin Spacey que exprime el personaje y lo hace suyo, tanto que no puedo imaginar a nadie más encarando la evolución y transformación de un personaje que depende en su totalidad de las decisiones de Dos demás y evoluciona según estos le imponen dificultades. Curiosamente en cierto punto de la película da un giro de 180°. El personaje de Spacey es una tarea excepcional de contención, construcción de un arco de superación y explosión hacia el tramo final de la película, pues Lester no es el mismo que conocimos en un comienzo. Eso en las manos de un actor tan versátil como Spacey, capaz de generar patetismo y admiración con pocos cambios gestuales, significa éxito asegurado.

Sam Mendes dirige con solidez esta reseña social de norteamerica con inteligencia al momento de aprovechar a Spacey, incluso cuando lo reduce a una voz en off (que no resulta cargante) y sostiene mediante un apoyo visual sobrio la historia de los suburbios norteamericanos, como si un director costumbrista de toda la vida se tratase; nunca se ve en la necesidad de sobrecargar la escena de manera gratuita, permitiéndose en momentos puntuales (pero poderosos visualmente) abarcar toda la pantalla con rosas, la extensión de Lester hacia la lascivia y sensualidad de su obsesión personal (una amiga de su hija), detonante del cambio total de su vida. Mendes dirige con raciocinio e inteligencia una de las mejores películas debut de la historia del cine.

Finalmente no puedo olvidar la contagiosa y obsesiva banda sonora que influye a la película con un manto de intriga distante y un tono coloquial, aunque a lo largo del metraje apenas tiene variaciones. Diría que es una melodía totalmente acorde con la película, al punto que es difícil tener en el recuerdo Belleza Americana sin su tonada de acompañante.

Para finalizar, recomiendo en su totalidad Belleza Americana. Me parece una de las mejores triunfadoras de la historia de los Oscar, una película anacrónica capaz de remover los mismos sentimientos en la vida de cualquier espectador, no obstante tiene pequeños altibajos de ritmo, cubiertos sin embargo por una trama ácida y familiar, resultado de una época que lo plasma de manera romántica, no dulcificada pero sí con un amor a la sociedad que deconstruye. Terminaría siendo además un ingreso por la puerta grande para Sam Mendes (que años después nos daría la continuación “espiritual” con Revolutionary Road) a un mundo cinematográfico que lo mimaría casi de inmediato. Belleza Americana es una película que muy rara  vez llega a disgustar o desagradar.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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