Avenida Cloverfield 10
Diego Solorzano7.5
LO MEJOR
  • Su dirección, es tensa y detallista, un prodigio tras las cámaras
  • John Goodman está a un nivel pletórico, estratosférico; completamente entregado a la pelicula
LO MALO
  • Su final, completamente fuera de la película
  • Algunas subtramas que quedan en el aire y restan regularidad al conjunto
7.5Muy Buena

Calle_PosterTÍTULO ORIGINAL: 10 Cloverfield Lane

AÑO: 2016

DURACIÓN: 103 min

GÉNERO: Suspenso, Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Dan Trachtenberg

ESTRELLAS:  John Goodman, Mary Elizabeth Winstead, John Gallagher Jr.

 

Es curiosa la premisa debutante que envuelve Avenida Cloverfield, su director y guionistas están iniciando su carrera cinematográfica con una película pequeña, contando apenas con quince millones de dólares de presupuesto, pero con el apoyo viral que ofrece J.J Abrams y su compañía productora Bad Robot, que precipitaron una sorpresiva campaña publicitaria casi a puertas del estreno, lo cual desembocó en un éxito rotundo (a estas horas supera los cien millones en recaudación mundial) y en una curiosidad extrema. Sin embargo, como jugada maestra del estudio productor, añadieron la coletilla ‘Cloverfield’ para atarla a la icónica película aquí conocida como ‘Monstruo’ del año 2008, un largometraje con estructura found footage también producido por Abrams (años antes de su ascenso artístico y de reputación dentro de Hollywood). Lo cierto es que no desvelare la posible conexión que existe entre ambas cintas, pero sí analizaré como se retroalimentan y lastran una a la otra.

Avenida Cloverfield 10 aboga por un estilo desasosegante pero más contenido que su hermana lejana;  aquí el presupuesto establece líneas que el equipo se propone no superar, pero la manera con la que contienen la historia es fantástica, desde un prólogo completamente silencioso que dura quince minutos, con una clara inspiración al cine de David Fincher en encuadre y dirección, donde el espectador acompaña a la protagonista en su huida personal. Michelle, como se hace llamar la protagonista (interpretada por una fantástica Mary Winstead), empaca sus cosas con rapidez y abandona una relación infructuosa. T,ratando de desapegarse emocionalmente de las llamadas al móvil sufre un accidente atroz en plena carretera, una impactante escena de presentación y declaración de intenciones que alterna entre la anatomía de un estrellón y los créditos de inicio. Al despertar se encuentra en un bunker, encadenada por Howard (el monumental John Goodman), un portento físico terrorífico y amenazador que al parecer le ha salvado la vida al rescatarla de un inminente apocalipsis nuclear o químico. En Cloverfield no hay respuestas claras para lo que ha sucedido en el mundo exterior, pero lo que sí sabe Michelle es que no están solos. Para corroborar su historia, Howard ha salvado a otro sobreviviente, Emmet (John Gallagher Jr) que con sus propios ojos ha sido testigo del horror en el exterior.

Con las piezas en el tablero, la pareja novata de guionistas teje una excepcional obra de suspense y terror psicológico, aderezada y pulida por la joven promesa Damien Chazelle (director y guionista de Whiplash) que actúa como cerebro minimalista (y diría casi indispensable) de un guion que por sí solo no podría sostenerse, y que se apoya -maquillando problemas también- en un sorprendente director debutante como Dan Trachtenberg, que imprime personalidad y estilo al conjunto. El equipo al completo dan vida a una película voraz y que se cuece a fuego lento, como una obra de teatro que se sostiene por la curiosidad y la tensión, entendida a la perfección por todos los implicados. El bajísimo presupuesto establece unas normas comportamentales que en vez de cortar las alas a la película, la potencian y la llevan a explorar terrenos conocidos pero efectivos. No solo bebe de Fincher en su prólogo sino que continua rescatando géneros e inspiraciones durante la estadía de Michelle en el bunker, planos cenitales y encuadres panorámicos nos recuerdan al mejor Alfred Hitchcock cuando pervertía el voyerismo como parte de la narrativa.

Pero no todo parte del equipo tras de cámaras, la mejor arma con la que cuenta la película es John Goodman, quien además de aportar una actuación física impresionante, logra conformar una inquietante dualidad psicológica que va a dejar pasmado al espectador, un limbo extraño entre un familiar y cálido hombre de familia, hasta un psicópata paranoico con problemas mentales. Los detalles corporales y los enfoques de cámara a su imponente tamaño dan una dimensión terrorífica a su personaje. Goodman entiende a la perfección el personaje y la película, incluso siendo capaz de impresionar y aterrorizar mientras el trío protagonista se entretiene con un juego de mesa. Al otro lado está Winstead, una heroína moderna que aunque genera dudas en construcción de personaje (quizá por el final), logra resultar convincente y equilibrar la  vulnerabilidad con el instinto de supervivencia innato de Michelle; quiero ver más de ella de ahora en adelante.

En Cloverfield todo está milimétricamente construido, interpretado y atado… por hora y veinte minutos. Diría que el punto más flaco de la película es su final, no hablaré demasiado de él pero se nota en cierto punto una celeridad innecesaria que causa el efectismo irrisorio que quisieron imprimir al cierre de la cinta, que pasa del clímax a una atropellada sucesión de acontecimientos que parecen responder a otra película radicalmente distinta de lo visto durante el resto del metraje. Dejaré que el espectador juzgue el salto extraño que hace la película de un momento a otro, totalmente indiscriminado que hasta cierto punto puede resultar molesto, queriendo evocar quizá sensaciones que dejaron finales afines como el de la fantástica película de Frank Darabont, La Niebla (2007), pero sin la suficiente contundencia como para remontar o quedar para el recuerdo.

Además de su final, Cloverfield tiene algunos detalles en su guion que lastran un poco la concepción de la trama y su visualización; agujeros de guion y subtramas inconclusas la alejan de la excelencia que podría haber logrado. Sin embargo resulta gratificante que un grupo comprometido y mayoritariamente debutante logre conjurar una película de estas dimensiones, que recuerda a los clásicos y bebe del manantial de los maestros del cine, al menos por momentos, sin perder una identidad propia y refrescante como película. Cloverfield se queda lejos de la excelencia que podria haber alcanzado con un poco maás de control creativo, pero es no obstante un impresionante debut y sin duda invita a desear mas películas tan arriesgadas y contenidas en posibilidades.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.