Avengers : Infinity War
Andrés Quintero8
LO MEJOR
  • Thano: un malo complejo, elaborado, inteligente, casi bueno.
  • El final: tan desolador y contundente que ya empieza a cavilarse sobre su verdad y alcance
  • Sun poderío visual: cine sin límites
LO MALO
  • En desmedro de la historia, algo caótica y dispersa
8Muy buena

TÍTULO ORIGINAL: Avengers: Infinity War

AÑO: 2018

 DURACIÓN: 2h 36 min

GÉNERO: Ciencia Ficción, Fantástico, Acción

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Anthony Russo, Joe Russo

ESTRELLAS: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Benedict Cumberbatch, Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Chris Pratt, Tom Holland, Josh Brolin, Elizabeth Olsen, Chadwick Boseman, Pom Klementieff, Terry Notary, Dave Bautista

De  épica la tildan muchos porque narra con maestría y magnetismo hechos legendarios y hazañas extraordinarias que se grabarán, con tinta indeleble,  en la memoria colectiva de los fans de este género; de sobrecargada y tumultuosa la tildan otros  porque en lugar de una composición armónica de personajes e historias, lo que quedó fue un collage ecléctico  que encadila pero no alumbra.

Ni tan a la derecha, ni tan a la izquierda.  Hay que empezar diciendo lo indiscutible: The Avengers  Infinity War es visualmente portentosa. Del primer minuto al último,  y son 156,  todo parece salirse de la pantalla. Qué límites le quedan al cine por transgredir? Estallidos fulgurantes,   hecatombes siderales, agujeros galácticos, seres descomunales,  batallas inimaginables, desvanecimientos estremecedores… Ya nada parece imposible de crear y expresar.  En esas cabezas geniales que maquinan y producen estas fantasias,  lo más estrambótico no solo adquiere forma sino una inaudita credibilidad. Estupendas y estrepitosas ficciones que van haciéndose, en algún inubicable plano, realidades. En este aspecto Infinity War es más que sobresaliente. Su trabajo es impecable y su audacia visual simplemente embelesa. El asunto debe bordear tonos de oda para los fans de los Avengers.Los superhéroes de Marvel acuden a la cita con referencias y reminiscencias que seguramente cautivan a los conocedores.  Sin embargo, mérito adicional, la película no está hecha con códigos que confundan o desalienten a los que no son fanáticos.  Se la ve a gusto sin siquiera saber quién diablos es Iron Man.

 

 

A lo bueno de Infinity War se suma, definitivamente, su malo.  Thanos se lleva por delante a toda la cofradía que se le enfrenta, pero no por la robustez de sus poderes, sino por su intrigante personalidad y por  la forma inteligente como se desmarca del estereotipo del malo que se deleita con la destrucción y el daño. Thanos tiene sus razones y su peculiar ética y eso hace que la tensión del relato no se desluzca en una pugna facilista entre el malo y los buenos.  Tan determinante es el personaje de Thanos que es él quien jalona un desenlace desconcertante, inquietante y, supongo, estremecedor para seguidores y fanáticos.  No creo, como algunos han venido afirmando, que  la película tenga un mensaje fascista y genocida. Lo que sí es cierto – y a mi juicio valioso –  es que cuando, como en Infinity War, la ficción  se sofistica,  en lugar de distanciarse de la realidad termina aproximándosele.

Hablemos del lado menos brillante de la película. Tal es su ambición y su desmesura que por querer abarcarlo todo y por querer a la vez el lucimiento de todos y cada uno de los miembros de ese dream team,  termina sacrificando la solidez de su historia. Por pasar de todo, no queda claro que es lo que verdaderamente ha pasado.  Por abigarrado, el relato central se dispersa y eso le impide, a los integrantes del equipo, lucirse individualmente y, al equipo mismo, sobresalir como conjunto.  El que evita que la dispersión se vuelva insulsa confusión, es el gran Thanos. A fin de cuentas el bien siempre es una resultante dialéctica de su confrontación con el mal . Cuando este es inteligente y perspicaz, como en el caso de Thanos, alcanza incluso a poner en duda el antagonismo de los confrontados.

En ese momento de la vida  en el que aparece el apasionamiento por algún ser excepcional, yo, como a tantos otros, encontré en Batman el compendio perfecto de elegancia, valentía y misterio. Desde el  icónico Batman   de Adam West  hasta el penumbroso y soberbio de Christian Bale, este fue – y sigue siendo – mi referente de superhéroe.  Los muchachos  del equipo Marvel responden a otros momentos y con toda seguridad representan para sus fieles y devotos algo parecido a lo que para otros, nosotros, representa el hombre murciélago. Como todo ahora, esta legión es más bella,  menos densa,  más irónica, menos transcendental, más global, menos interesada en la perdurabilidad pero en cambio jugada toda a la vitalidad intensa del ahora. Infinity War convalida esa compenetración que siempre hemos sentido – y seguiremos sintiendo – por los super héroes, esos personajes imposibles que condensan nuestra insaciable sed de heroísmo y grandeza.  Adoramos a estos seres enmascarados, o aracnidos, o voladores o no importa cual sea su fantástico don, porque siendo exactamente lo contrario a lo que somos, por un momento nos hacen partícipes de otras dimensiones que, inexplicablemente, completan nuestro ser.

Pese a sus soñados equipos,  a sus estelares alianzas,  a sus amores, a sus triunfos y fracasos,  los super héroes siempre están solos y siempre hay algo incompleto, anárquico y opaco en sus vidas.   Debe ser esa irredimible soledad y esa sombra que les acompaña,  las que hacen que,  además de encarnar nuestras  irrealizables aspiraciones, también  reflejen nuestras frustraciones y tristezas.

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