Attila Marcel
Melisa Castellanos6
LO MEJOR
  • El uso impecable del color
LO PEOR
  • La interpretación floja de Guillaume Gouix como Attila Marcel (el padre de Paul, a quien él mismo interpreta)
6Interesante

Attila Marel aficheTÍTULO ORIGINAL: Attila Marcel

AÑO: 2013

DURACIÓN: 106 minutos

GÉNERO: Comedia

PAÍS: Francia

DIRECTOR: Sylvain Chomet

ESTRELLAS: Guillaume Gouix, Anne Le Ny, Bernadette Lafont, Hélenè Vincent

Paul, un hombre en sus treinta que no habla y vive con dos tías excéntricas en París, logra envolvernos en una historia simple que se va haciendo compleja a lo largo de esta película. Attila Marcel del director Sylvain Chomet nos presenta una historia sencilla y, por qué no, bonita. Lanzada en 2013, se le conoce como el primer film no animado de Chomet, y eso basta para generar curiosidad.

Paul no habla, padece de mutismo, pero toca piano de forma impecable. Es un hombre simple, que poco a poco nos muestra lo enredada que está su mente. Como trasfondo de su historia están Annie y Anna, las tías que han cuidado de Paul desde que quedó huérfano. A pesar de lo plano de su expresión, se logra adivinar lo realmente abrumadoras que son estas dos mujeres, que han hecho de Paul lo que ellas quisieron.

Paul interactúa poco con los demás pero inicia una compleja relación con su vecina, la señora Proust. Y es ella precisamente quien le da un giro inesperado a la historia, que desde mi punto de vista, empieza lenta y delicadamente, a un ritmo que no cualquier paciencia aguanta. La señora Proust le ofrece a Paul la posibilidad de revivir sus memorias reprimidas, aprovechando su vehemente anhelo de saber más acerca de su madre. Así entonces, la vecina Proust le da a nuestro personaje, por 50 Euros, un té que le provoca un estado de conciencia alterado, como el que generan los alucinógenos. Paul se sumerge de forma placentera y por completo en un viaje a lo recóndito de su memoria para elaborar su propia versión de lo que paso con sus padres.

Attila Marcel secundaria

La forma en que este personaje recuerda es bien interesante, no solamente por la perspectiva que la cámara nos ofrece (desde los ojos de Paul bebé), sino también porque se mezclan elementos del pasado y del presente, recordándonos lo imperfecta que es la memoria humana. Muchas películas presentan los efectos que los traumas durante la infancia tienen sobre el desarrollo posterior y la adultez, pero pocas lo hacen de una forma tan cómica como lo hace Chomet en esta película. Es una forma de reírse de la desgracia de un pobre hombre que vivió lo que ojalá a nadie le tocara vivir con sus padres. Suena cruel, pero es atractivo.

Un aspecto interesante es que la película hace uso de colores cargados para mostrarnos a estos franceses, siempre elegantes, siempre disciplinados y siempre formales, mientras que emplea, también de forma acertada, colores suavizados para evocar las visiones de Paul de sus memorias.

Attila Marcel es una de esas películas que yo describo diciendo “hay que darle una oportunidad”. Pasa mucho tiempo antes de que se ponga interesante, lo cual pone al espectador a dudar sobre si seguirla viendo o no (si usted, como yo, es de esas personas que rápidamente decide si quiere continuar viendo o no una película). Por ser una historia poco común que no tiene como punto central los taquilleros temas del amor, la violencia, el dinero, y todo eso que nos encontramos en las películas usualmente, Attila Marcel es diferente y divertida.

Sobre El Autor

Melisa Castellanos
Colaboradora (Canadá)

Colaboradora desde Montreal, Canadá

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