Asesinato en el Expreso de Oriente
Andrés Quintero 6.5
LO MEJOR
  • Una producción bien cuidada y esmerada
  • El reconocimiento y el tributo a la figura que fue y sigue siendo Agatha Christie
LO MALO
  • Su falta de espíritu agathachristiano
  • A diferencia de la novela, una sensación de confusión en torno a los personajes
6.5Interesante

TÍTULO ORIGINAL: Murder on the Orient Express

AÑO: 2017

DURACIÓN: 1h 56min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  Kenneth Branagh

ESTRELLAS: Kenneth Branagh, Penélope Cruz, Willem Dafoe, Judi Dench, Johnny Depp, Michelle Pfeiffer

 

Como tantos otros adolescentes fui un insaciable devorador de las novelas de Agatha Christie. Cada vez que terminaba una me sentía listo para desenmascarar al culpable de la siguiente. Y fallaba. Y eso me hacía inmensamente feliz. Cada lectura era más cuidadosa que la anterior porque sabía que en los detalles estaba la clave: el sospechoso zurdo, las campanadas del reloj, el labial en la copa o la cena servida que nadie probó. Tras nimiedades como estas era que Poirot y Miss Marple encontraban la verdad y de su mano la justa incriminación. Así como por aquel entonces leí el Asesinato en el Expreso de Oriente también vi, supongo que allá por el setenta y seis, esa magnífica adaptación cinematográfica de Sidney Lumet con un reparto glorioso en el que figuraban estrellas de la talla de Albert Finney , Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery, Anthony Perkins y Vanessa Redgrave.

Cuando vi en cartelera el anuncio de una nueva versión de Asesinato en el Expreso de Oriente confieso que no me entusiamó mayor cosa el verla. Sentí que podia tratarse de otro de esos aprovechamientos comerciales que echan mano de viejos éxitos para reencaucharlos con la relativa seguridad de tener, entre los viejos cultores, un público asegurado. Además guardaba – y sigo guardando – ese deleite adolescente que me depararon la compulsiva lectura de las novelas de la Christie y la película de Lumet. Para qué alterar el buen recuerdo si lo más que puede pasar con estas versiones o remakes es un ejercicio, casi siempre ingrato, de comparación. Sin embargo y pese a mi inicial desánimo, me llené de voluntad y fui a ver esta versión de Kenneth Branagh. Ayudó ciertamente la pobre oferta novembrina de nuestra cartelera y el compromiso quincenal de escribir estas letras.

Cuarenta son bastantes años para haber olvidado quien era el culpable. En efecto, cuando Poirot inicia sus meticulosas y prolijas indagaciones nada me vino a la memoria. Ventaja enorme porque en una película como esta saber el desenlace la desluce notoriamente. Y vienen las comparaciones. A diferencia de ese delicioso desasosiego investigativo de mis pueriles y tumultuosas lecturas, sentí, de principio a fin, que la película de Branagh no invita al espectador a arriesgar un culpable. Es tal el popurrí de personajes y tan confusa la presentación del pasado que los liga , que uno no se esfuerza por adelantársele a Poirot en sus intrincados razonamientos. En detrimento de lo que es la esencia misma de la novela de la Christie, Branagh se deja llevar por la magnificencia de los paisajes y por el retrato sicológico, inevitablemente periférico, de tanto personaje. El final llega y efectivamente sorprende pero ese deslumbramiento de último kilómetro no es suficiente para rescatar un relato que terminó jugándole más al preciosismo de época y de ambiente que a esa incertidumbre palpitante del ya casi llegar a saberse quién es el culpable.

Asesinato en el Expreso de Oriente termina siendo un producto correcto que echa mano de un desenlace de buen impacto para llenar vacíos y cubrir evidentes fallas de captura y emoción. Su elenco, como el de su antecesora del 74, es estelar pero ni se le acerca al brillo de este. Una cosa es cumplir un encargo con talento como lo hace el reparto de Branagh y otra haberla entregado toda como lo hizo, para la historia, el equipo de Lumet.

Quienes como yo alguna vez vivieron esa devoción que era leer , una tras otra, las novelas de Agatha Christie, me entenderán cuando diga que a este Asesinato en el Expreso de Oriente le quedó faltando ser más agathachristiano; está bien hecho y es disfrutable pero cómo se echa de menos esa tensión fina, inteligente , sarcástica y demoledora que atraviesa toda la obra de la inglesa. Ese toque sutil y a la vez penetrante es una marca de fábrica y eso no se puede olvidar cuando uno se mete con la obra de esta Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

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