Antes que anochezca
Julio César Padilla H7.5
LO MEJOR
  • La actuación de Bardem, un tipo enorme de nariz rota que hace de escritor homosexual y amanerado sin achabacanar el rol
  • Los poemas Parade Ends y Niño viejo de Reinaldo, y Para Entonces de Gutiérrez Nájera, cada uno declamado en los momentos precisos en que la película lo necesitaba
LO PEOR
  • Que lo mejor de la película sea la actuación de Bardem. Aunque los demás personajes están bien interpretados, ninguno es memorable
  • La falta de un énfasis mayor: en la censura a la obra de Arenas y en el drama de la persecución a los intelectuales luego de la revolución
7.5Muy buena

Antes_que_anochezca aficheTÍTULO ORIGINAL: Before Night Falls

AÑO: 2000

DURACIÓN: 133 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Julian Schnabel

ESTRELLAS: Javier Bardem, Olivier Martinez, Andrea Di Stefano, Johnny Depp, Sean Penn

 

Siempre es interesante ver el cine de Julian Schnabel. El pintor-director de cine retrata a Reinaldo Arenas, el poeta cubano.  No es un relato común, ni la biografía experta del artista; más bien es la historia del acontecer del poeta antes, durante y después de su vida en la revolución cubana de los 50. Aunque se basa en el libro del escritor, no es fiel a dicho texto, esto hace que sea una versión posible y no una adaptación fidedigna.

Antes de Arenas, Schnabel se ocupó de Basquiat, narrando con imágenes como era la vida del pintor, en el lugar artístico por antonomasia: Nueva York. Tanto en ese film como en este, se presentan historias de personajes muy complejos en biografías sencillas de la vida de artista, donde reconocemos en cada plano a un sujeto imposible de olvidar, tanto por su conmovedora obra artística como por su vida trágica.

Así fue la vida y la obra de Reinaldo, trágica y conmovedora. Reinaldo, nació poeta como nos sugiere el film y como el lector –iniciado- de su obra, debo decir que deja en su libros la huella de la palabra recóndita que a lo mejor solo conocen los talentos innatos.

Al principio, también, Rey como la mayoría de cubanos llenos de la euforia y la promesa que cada reforma social contiene, apoyaba la expulsión inmediata de la inequidad, arraigada según los líderes revolucionarios, en el capitalismo y el liberalismo impuesto a Cuba. En la película, el primer Reinaldo, es decir el pequeño amigo de Celestino, escapa y busca unirse al movimiento; tiempo después, durante los primeros años, se vive en éxtasis y desinhibición pero aunque son el inicio de la revolución y del Rey adulto no son el preámbulo la de la vida del poeta.

Aquel instante lleno de júbilo post-revolucionario fue fugaz. Schnabel así nos lo presenta, conforme al ritmo de su narración, eso sí, lo hace sin sacar ventaja para señalar a Cuba, como el lugar del encierro y la otra isla, en la que Reinaldo vive varios años Nueva York, como el espacio de la libertad. Más nos dice que, lo único que el escritor conoce como libertad, es el breve instante de composición que no se detiene como el ta incesante de parade ends.

Además, no es un film con tonos y posiciones políticas, de hecho las dos orillas políticas son confrontadas por el escritor cuando luego de llegar a EEUU, junto a su amigo Lázaro, nos dice “La diferencia entre el sistema comunista y el sistema capitalista, es que cuando te pegan una patada en el culo, en el sistema comunista tienes que aplaudir, en el sistema capitalista puedes gritar” (1:39:48). Así el aplauso y el grito son dos opciones distintas, que sin embargo, llevan al mismo lugar: la invisibilización de la persona que aunque existe en dichos sistemas no elige ni tampoco dispone de si misma.

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Por otro lado, hay ciertos énfasis en la homosexualidad y en los diversos problemas con que debe lidiar el poeta para publicar sus libros, principalmente, luego de convertirse -según el régimen- en un enemigo de la revolución. Pero creo además, que esta historia rememora a la Cuba cultivada. Quiero decir, insinúa y presenta a los otros artistas: Lezama Lima, Virgilio Piñera, Carpentier o Martí, porque el Reinaldo Arenas de Shcnabel, nos muestra esta generación de escritores, sugiriéndonos de alguna forma que en Cuba se ha gestado una solida tradición literaria que logró y logra sobreponerse a la censura en general, con artistas que sobre todo nacen y con muchas complicaciones también se hacen.

Frente a lo anterior, creo que Shcnabel nos lleva a reflexionar como la vida de artista influye en su obra. Rey es sobre todo una no-persona, así mientras en Cuba fue censurado y perseguido por homosexual e intelectual. En Nueva York, como homosexual, no-religioso y anticastrista era un stateless o sea que desde el punto de vista legal no existía, tal y como él mismo nos dice. Esta marginalidad estructural de su vida, traza gran parte de su narrativa y su estilo, de allí que cuando leemos su obra también leemos su vida, y ambas son siempre conmovedoras e inconmensurables. Por ello, en parte, considero a Arenas como el escritor que mejor nos muestra la expresión del arte en la Cuba de las últimas décadas, o esa es mi sensación luego de ver la versión de Shcnabel.

Finalmente, es memorable la escena de esa nave de locos moderna, donde los “indeseables”  se van de Cuba a un exilio que como el de Arenas, nunca termina.

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