Annabelle
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AÑO: 2014

DURACIÓN: 98 min.

GÉNERO: Terror

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: John R. Leonetti

ESTRELLAS: Ward Horton, Annabelle Wallis, Alfre Woodard

Y se ha dejado ver Anabelle, aquella pre-cuela que desde el taquillazo de El conjuro se venía anunciando y, tal como se esperaba, ha supuesto todo un revuelo para las salas de teatro del mundo.

Pues bien, la historia de la muñeca maldita más famosa de los Estados Unidos no llega a tener los alcances de su antecesora en cuanto a atmósfera agobiante e interpretaciones que sobresalgan, pero sale muy bien librada en cuanto al efecto que desea para el público: asustar, pero por tandas.

Evidentemente en Anabelle se llega a perder algo de ese toque claustrofóbico que James Wan venía otorgándonos en sus producciones anteriores. Ese que hacía quitar el hipo con una tensión pulsante a través de un brinco seguido de otro y una dirección de escena inquietante que hacía tapar la cara para disponerse al siguiente susto. Quizás sea porque la cámara en esta ocasión no recae en manos del joven director, o por la misma previsibilidad misma de la historia o porque lo verdaderamente rescatable comienza después de arduos preámbulos.

A la casi novata Anabelle Waillis, se le ha otorgado la responsabilidad de sostener el hilo de la trama pero no lo soporta. Su falta de expresión y casi evidente frivolidad histriónica, indudablemente la hacen flaquear un tanto como personaje principal que está luchando contra un ente demoníaco de las dimensiones aquí planteadas. Por lo demás, es de agradecer principalmente que el nuevo trabajo del joven director no llegue a caer en el facilismo de Chucky y la tendencia reiterativa en este tipo de argumentales con muñeco sádico de turno.

Aún cuando Wan hace las veces de productor, podemos decir que sí le ha llegado a aportar tan siquiera algo de su estilo a la cinta: esos movimientos de cámara, la excelente composición entre la siempre excelente partitura de Joseph Bishara con imágenes y, desde luego, unos sustos que, en medio de todo, resultarán efectivos para saltar en la butaca.

Insisto, hay que ponerle mucha atención a este chico, James Wan. Este asiático puede estarse consagrando como una de las promesas de la industria del terror del nuevo siglo y alcanzar el nivel de referente  que hoy suponen figuras como Spielberg o Hitchcock si continúa haciendo la tarea, o al menos en el género. Anabelle, ojalá sea un motivo para que vuelva a ocupar la silla de director y seguir regalándonos semejantes momentos para seguir creyendo que no todo está perdido en el cine de terror.

Sobre El Autor

David Romero Mouthon
Colaborador (Colombia)

Colaborador para Distinta Mirada desde Medellín, Colombia

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