Anna
LO MEJOR
  • La inmersión en la convulsión de los sentimientos de sus personajes.
  • Otra película colombiana que renuncia a la tara macondiana, al narco estigma y a la entretenida comedia de pacotilla
  • El carácter actoral de Juana Acosta.
LO MALO
  • Una historia plana que deja colgados de la nada a sus personajes.
  • La falta de modulación del carácter actoral de Juana Acosta
7Interesante

ANNA AFICHETÍTULO ORIGINAL: Anna

AÑO: 2015

DURACIÓN: 96 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Colombia

DIRECTOR: Jacques Toulemonde Vidal

ESTRELLAS: Juana Acosta, Augustin Legrand, Kolia Abiteboul, Bruno Clairefond

 

El nombre de la película no es Anna. No así, con esa doble ene que le da un toque francés. Las dos enes de su verdadero nombre se contraponen, enfrentadas la una con la otra.  La primera es la ene normal, la segunda esta misma letra pero puesta en contra. Envés y revés. En el afiche que aparece al lado se puede apreciar. No es un artificio estético ni  tampoco un simple juego con la letra.  Las enes, la correcta y la incorrecta,  son las dos Annas que habitan en una mujer .  La una, la correcta, adora a su hijo y está dispuesta a dar la vida por él. La otra, la incorrecta, estalla colérica por cualquier cosa y lo olvida  obnubilada por el sexo y el alcohol . Ambas, se lo dicen la una a la otra, lo aman. Y son, siendo tan distintas, una sola. Las enes son también dos países, Colombia y Francia, con tan grandes diferencias que son precisamente estas las que hacen que mutuamente se apetezcan. El halo indómito de posibilidades de aventura de la primera y la cultura centenaria de la segunda generando  siempre una atractiva contraposición que se presta tanto para la fascinación como para la tergiversación.

Anna (Juana Acosta) es una colombiana que vive en Paris. Está separada de su esposo Philippe (Agustin Legrand) con quien se disputa la custodia de su hijo Nathan (Kolia Abiteboul) . Viendo que su evidente inestabilidad emocional es una contra en ese país para su propósito  de quedarse con el chico , Anna decide literalmente raptarlo y huir, junto con su novio Bruno (Bruno Clairefond),  a Colombia. Sueña y poner a soñar a los demás en que en su país podrán reinventarse como la familia que no son viviendo de un  restaurante  a orillas del mar en el que Bruno adaptará, al trópico, sus recetas francesas.  Desde que llegan a Bogotá el espejismo empieza desvanecerse. Son, incluida ella, extranjeros queriendo quedarse con la faceta irreal de una realidad que  día  tras día que va desnudando sus flaquezas y problemas. Anna es consciente de la fragilidad de su sueño pero se aferra ciegamente a él con la pueril esperanza de que al final de ese viaje  que tiene por destino el caribe colombiano, el mundo se recompondrá a su favor.

Anna la opera prima  del director Jaques Toulemonde Vidal (coguionista con Ciro Guerra del Abrazo de la serpiente) es la historia de esa travesía que como toda buena movie road recuesta su atención más en los recorridos interiores de los viajeros que en el propio trayecto físico que los desplaza de un lugar a otro. En Anna Toulemonde le da una mirada profunda a un  trayecto desgarrador y conflictivo durante el cual se hará evidente, hiriente casi, la inestabilidad de su protagonista, sus cambios bruscos de carácter y esas reacciones desmedidas que la hacen bordear la locura. Lo que menos importa es lo que sucede fuera de ese micro universo que conforman los tres viajeros. Toda la atención se vuelca hacia la convulsión y confusión de sus sentimientos. Anna es sobre todo la exploración de ese mundo  angustiado, ingenuo y descontrolado  de una madre que quiere – sabiendo que no puede –  reconciliarse con ella misma y con el mundo que la circunda .

ANNA SECUNDARIA 1

Hay películas como Anna que no le tiran carta de  esperanza a nada. Ni a un romance contra toda regla,  ni a un viaje con destino paradisiaco, ni a la armazón de un sueño para reiniciar de cero.  Hay películas como Anna que desaniman el alma porque eso, precisamente,  es lo que buscan. Su apuesta no es la emoción, ni el facilismo de la ilusión. Lo es, en cambio, la amargura de la desazón, la angustia de lo irremediable, la sinsalida del desamor.   En una entrevista es el propio Toulemonde  el que confiesa que su objetivo era meterse en esos vericuetos opacos que ensombrecen nuestra humanidad y a fe que lo logra. Sin embargo el cine es y siempre será una plataforma de historias. Historias que no tienen que  ser felices , ni emocionantes, ni desembocar en redenciones, besos o moralejas pero sí, sin falta, historias que avancen , que serpenteen ,  que retrocedan, que engañen, que atrapen, que quiten el aliento, para luego devolverlo, historias que palpiten porque están vivas o, mejor, que viven porque palpitan en el  espectador que las mira. Anna se sumerge en la crisis de su protagonista sin adornos innecesarios pero, también, sin una historia que permita sentir y darle proyección al  dolor, al vacío y a la ira de su protagonista. Lo que le faltó al guión de Toulemonde le sobró a la sobrecarga anímica, no emotiva,  de su personaje central y eso termina desequilibrando la película.

En cuanto al papel de la Acosta desconozco si la bipolaridad se manifiesta  en ocasiones de la manera como lo muestra la actriz. Seguramente sí porque para su papel se asesoró de una especialista amiga. Lo cierto es que, más allá de que así pueda verse  la enfermedad en la realidad,  la actuación  de la Acosta bordea el exceso quitándole credibilidad.  La reciedumbre de su temperamento y la fuerza de su interpretación  son no solo indiscutibles en el caso de la Acosta, sino muestra contundente de su talento actoral. Puede ser, para un próxima ocasión, que atenuándolos y matizándolos , alcancen cotas más altas y más perdurables.

Toulemonde, no me cabe la menor duda, irá encontrando historias que contar y para eso,  desde ya,  lo estamos esperando.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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