Anima
Humberto Santana8
LO MEJOR
  • La música, su comunión con lo visual y las emociones que genera
LO MALO
  • Thom Yorke, genio musical e intelectual, se percibe algo forzado en ciertas tomas de su actuación
8Muy buena

TÍTULO ORIGINAL: Anima

AÑO: 2019

DURACIÓN: 15 min

GÉNERO: Drama, Musical, Cortometraje

PAÍS: Reino Unido

DIRECTOR:  Paul Thomas Anderson

ESTRELLAS: Thom Yorke, Dajana Roncione

 

Siempre he creído que si bien la banda sonora de una película tiene la capacidad de complementarla, de agregarle a lo visual esa potencia auditiva, no es menos cierto que el cine puede darle una nueva dimensión a la música, esa que de otra manera se percibiría diferente, encontrando que los espectadores pueden terminar disfrutando -dentro del cine- ciertos tipos de música que, como elemento aislado, no llegarían a apreciar igual. Pero hay que comenzar diciendo que en Anima, el cortometraje dirigido por Paul Thomas Anderson (director de El hilo fantasma), basado enteramente en la música de Thom Yorke, líder de Radiohead, no está la banda sonora al servicio del filme, sino exactamente al contrario.

 

 

El cortometraje de 15 minutos es una historia continua que abarca tres de las canciones del más reciente álbum de Yorke, de cuyo título se sirve el filme, comenzando con la mecánica Not the News, cuya coreografía (de Damien Jalet) y escenificación recuerdan por momentos a la Metrópolis de Fritz Lang. Le sigue Traffic, la más energética e impactante visualmente. Sirviéndose de una cámara amañada y de planos trastornados, lleva la historia a una dimensión diferente, en donde la gravedad rompe conceptos y los movimientos reflejan una muchedumbre luchadora, aunque apabullada. Por último entra la bellísima e infinitamente melancólica Dawn Chorus.

 

 

Anima es musical (hay que subir el volumen), es visual, pero también es romántica. Su centro es una historia de amor. Sus protagonistas son el mismo Thom Yorke y la actriz Dajana Roncione, su pareja en la vida real. Y aunque al escribir una crítica siempre se trate de poner la subjetividad al servicio de la objetividad, por casualidad llegué a Anima en tiempos de cuarentena, del aislamiento preventivo que abarca ya casi todo el planeta. Y sería necio no admitir que probablemente esto hizo que cambiara la forma de percibirla. Vagones de metro llenos de gente somnolienta, algo impensable ahora mismo. Calles completamente vacías, tal y como es ahora. Quién iba a pensar hace un tiempo que añoraríamos ese sentimiento, tan devaluado entonces, de pertenecer a una masa, de estar inmersos en ella. La confusión y la tristeza son algunas de las referencias y contrastes que impactan, quizás de manera amplificada respecto a la intención original. Para mi sorpresa sin embargo, las sensaciones son enfáticamente positivas. Porque a pesar de la melancolía inmersa en el filme, a pesar de la nostalgia, a pesar de -o quizás deba decir gracias a- esta intensificación emocional circunstancial, Anima termina revelando una luz que hace que valga la pena transitarla intensamente. Su «coro del amanecer» concluye una metáfora esperanzadora.

 

(Anima está disponible en Netflix aquí)

 

Sobre El Autor

Humberto Santana S.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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