Amor x sorpresa
Andrés Quintero 7
Humberto Santana6.5
LO MEJOR
  • La sobria seriedad de su humor
  • Que sin realmente serlo se la sienta ligera
  • Mientras corren los créditos, ellos bailando - o intentándolo - en la playa
LO MALO
  • Que vaya a pasar desapercibida como una comedia romántica más
6.8Buena

AMOR POR SORPRESA AFICHETÍTULO ORIGINAL: De Surprise

OTROS TÍTULOS: La Sorpresa

AÑO: 2015

DURACIÓN: 102 min

GÉNERO: Comedia, Romance

PAÍS:  Países Bajos (Holanda)

DIRECTOR: Mike van Diem

ESTRELLAS: Jeroen van Koningsbrugge, Georgina Verbaan, Jan Decleir, Henry Goodman

dDieciocho años se tomó el director holandés Mike Van Diem para volver a la pantalla grande. Curiosa carrera cinematográfica la suya. Después de haberse ganado el Oscar a mejor película de habla no inglesa en el año 98 con Carácter, uno hubiera esperado un inmediato aprovechamiento del prestigio que trae alcanzar la estatuilla dorada. Y no fue así.  Apenas el año pasado reapareció con Amor por sorpresa, una película totalmente distinta a la que le significó el galardón de la Academia.

Jacob (Jeroen van Koningsbrugge) es un apático y desencantado millonario que ha  decidido contratar los servicios de una organización clandestina especializada en asegurarles a sus clientes una muerte, no otra que la propia,  en las condiciones que lo deseen.  Cerrado el acuerdo se lo invita, previa declaración de su credo religioso, a que elija su ataúd. Es en tan lúgubre escogencia que Jacob conoce a Anne (Georgina Verbaan), otra cliente de la siniestra organización que casualmente – o causalmente vaya uno a saber –  eligió, como Jacob, la modalidad sorpresiva para su paso, así le llama ella, al siguiente nivel. Es en medio de la proximidad incierta de una muerte decidida que estos dos se enamoran. La película no es el discurso rosa de los amantes que conocen su inminente partida de este mundo; es más bien el reconocimiento, en medio de tan tragicómica situación, de que un buen engranaje de pareja puede darle a la vida, no el almibarado status de la felicidad, pero sí la impronta de una empresa entre dos que bien vale la pena acometer. De cómo habrán de deshacer sus ilícitos e irrevocables contratos para darse el chance, no tanto de vivir como de convivir, es que trata, burlona, inteligente y deliciosamente, Amor por sorpresa

AMOR POR SORPRESA SEC 4

Dicen las notas especializadas que Amor por sorpresa es una comedia ligera de humor negro.  A mi juicio, ni tanta ligereza, ni tanta negrura. Empiezo por esto último. El humor se tizna y oscurece cuando satiriza situaciones que, en circunstancias normales, causarían cuando no compasión, terror,  miedo o distanciamiento, sí, al menos, un temor reverencial. El humor negro suele pasearse por temas  pesarosos como la soledad,  la muerte , la discapacidad, la enfermedad o la discriminación. La diferencia respecto del trato ordinario que suele dársele a estos es que al abordarlos con humor negro se los abaja mediante el eficaz disolvente de la sátira.  Este enfoque expone al humor negro a bordear fronteras peligrosas porque su irreverencia  puede extraviarse en el irrespeto, la mezquindad o la ramplona vulgaridad. Sin embargo cuando acierta, cuando el humor negro da en su esquivo blanco, logra una medida banalización que puede ser, además de divertida,  penetrante e inteligente.  En el caso de Amor por sorpresa hay evidentemente esa paradójica seriedad que caracteriza al buen humor negro y hay también, en este caso de la muerte, esa otra visión que se acerca a su misterio desde la elegante sorna.  Ello no obstante, el trabajo de Van Diem no se agota en este miramiento divertido e irreverente. Se sirve de él que es distinto a servirle a él. De allí que no sea tanta la negrura de su humor sino más bien su irónica estilización.

AMOR POR SORPRESA SEC 2

Lo anterior va de la mano con el asunto de la ligereza. A la comedia ligera se la lleva el primer y más leve viento. Alegra el rato, no es otro su propósito. Amor por sorpresa no se queda en eso. Con una inusual fineza, realzada por su sofisticada ambientación europea,  la película se arriesga a un desafío mayor que Van Diem optó por narrar en ese tono atractivo, sugerente y  suave que, mirándole bien, puede ser más incisivo y profundo que la ceremoniosa y rígida trascendencia. Precisamente por eso es que a Amor por sorpresa no le encaja bien el rótulo de la ligereza. Le van mejor aquellos otros del desenfado, la espontaneidad o la osadía.

Así como no se puede negar que la película es enteramente disfrutable de principio a fin, tampoco se puede desconocer que tiene una marca que la sitúa bien por encima de la media de sus compañeras de género. Sus dos protagonistas se salen de los moldes tradicionales y pese a ello generan con el espectador una deliciosa empatía. Se les acompaña en su aventura con enorme gusto sin siquiera pensar en lo raros que son y en lo disparatada de la situación que los reúne. En la comedia ligera uno se carcajea y, si es buena, también se divierte con lo caricaturesco de sus personajes. Acá es distinto. Amor por sorpresa logra, entre historia y espectador, una compenetración apartada de lo burlesco; una compenetración que se logra por el efecto persuasivo,  no de la carcajada pero  sí  del amable y risible  placer de ver una historia capaz de, deslizándose con total suavidad, dejar huella.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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