Amor sin barreras
Andres Quintero8
LO MEJOR
  • El reencuentro de Spielberg con el buen cine
  • El respeto a la versión original, elevándola a una altísima expresión
  • Los Sharks, por encima de los Jets
LO MALO
  • No se lo veo y si lo tiene, viene de la original y se convierte, por fidelidad, en bueno
8Muy buena

TÍTULO ORIGINAL: West Side History

AÑO: 2021

DURACIÓN: 2 hora 36 minutos

GÉNERO:  Musical, Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  Steven Spielberg

ESTRELLAS: Rachel Zegler, Ansel Elgort, David Alvarez, Ariana DeBose, Rita Moreno, Josh Andrés Rivera

 No he visto West Side History, la original, la de 1961. Acabo de ver West Side History. El remake de Steven Spielberg, estrenado a nivel mundial para despedir este convulso y atípico 2021. Y he tomado una decisión: ya nunca veré la versión original de este icónico musical estadounidense. La razón es simple: habiéndome gustado tanto como me gustó la versión modernizada, no le veo mayor sentido a rescatar de los archivos la película del 61.  Tendrá, eso es seguro, el encanto de aquella época y  viéndola hoy quizás llame la atención, su trama,  la teatralidad de sus actuaciones y sus limitaciones técnicas.  Pero ante la contundencia y fortaleza de la versión moderna, la comparación seguramente dejará – sino maltrecha, sí algo apocada – a aquella que en el año 61 fundó el mito musical.

Lo anterior no pasa siempre con los remakes. Un repaso muestra que varios de ellos, pese a su indiscutible calidad, dejan intactos a sus predecesores. Es más, a veces la imitación termina enalteciéndolos.

Hablo, por ejemplo, de La jetée (1962) y  su remake del 92, 12 Monos. Otro tanto pasa con Scarface, la original del 32 y su réplica, de igual nombre, de 1982 a cargo del emblemático y sempiterno Al Pacino. Y repitió Pacino en 1992 con su Perfume de mujer, remake de, en italiano suena mejor, Profumo di dona, del año 74.

En los casos anteriores,  si uno empieza por el remake, ir a la original puede tener su gracia o encanto. Con los musicales puede ser distinto y sobre todo lo es en el caso de West Side History 2021 en el que resulta evidente no solo la conservación de todo lo bueno de su modelo, sino su repotenciación por todo lo que el cine, y una buena dirección, hoy pueden ofrecer. Es como estar en los sesentas, cuidando su esencia pero a la vez incorporándole una vitalidad que hace, no recordarlos con nostalgia, sino, por un par de horas,  vivirlos como si allí estuviéramos.

El trabajo de Spielberg es fenomenal. Si a alguien algo no le convence de este West Side History, es porque ese algo no le convence, de entrada, de la historia original. Es tal la fidelidad del trabajo de Spielberg que se cuidó de mantener intactos aún aquellos aspectos que en una versión más libre, se hubieran podido retocar o mejorar.

Lo que hace este remake es darle ritmo, plasticidad y chispa a una historia cargada de belleza, vitalidad, violencia y drama. Eso la hace más grácil y ligera pese a sus más de dos horas de duración. Uno no la siente ni lenta, ni pesada, ni aburridoras sus canciones, ni forzada su trama porque, precisamente, el ritmo narrativo lo impide de cabo a rabo.

Desde el minuto cero el espectador entra en esta disputa territorial entre dos bandas de barrio, los Jets y  los Sharks, conformadas por muchachos de distintos orígenes convencidos, en su imberbe y apresurada pasión,  que todo se puede resolver en una equina cualquiera a puño limpio o, si están a la mano, con un puñal o una pistola. En ese ambiente hostil, Tony de los Jets se enamora de María, la hermana de Bernardo, cabecilla de los Sharks. Versión sesentera de Romeo y Julieta, bellamente ambientada en esa Nueva York marginal de edificios apretujados y derruidos  de los que penden, como banderillas domésticas, camisetas y calzoncillos  secándose al sol y al viento.

Todo lo anterior catapultado, a su máxima expresión, con una música envolvente y con unas coreografías de bailes de cuya emoción es imposible sustraerse.

Al que no lo atrape todo esto, haya o no visto la película original, no lo atrapa nada. Es cierto que la historia de base es extrema o, si quiere, no creíble, pero eso importa poco o nada. Lo que vale de West Side History es su potencia, su belleza y esa conjunción de sentimiento, música y baile que tiene algo de atemporal e inmemorial.

El dueto protagónico, Ansel Ergot y Rachel Zegler, Tony y María,  hacen un muy buen trabajo. Ella caracterizando el desparpajo y la vitalidad latina ( Zegler es hija de colombiana y padre americano de origen polaco) y él con la encarnación de un personaje  de temperamento insípido y rígido propio del  americano medio que terminará viéndose  atraído, magnetizado, por una mujer rebosante de personalidad,  empuje y alegría.

Qué puede pasar cuando dos tan distintos se aman?, esa es la trágica historia de fantasía que cuenta este West Side History , con el que después de tanto tiempo  Spielberg se reencuentra con el buen cine. Que este exitoso reencuentro lo haya logrado con la complicidad de un clásico como West Side History, confirma que en el cine el musical como género sigue vivito y coleando.  Enhorabuena.

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Dirección Distinta Mirada

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