Amigos
Autor7
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)6
6.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
8.9

TÍTULO ORIGINAL: Intouchables

OTROS TÍTULOS: The Intouchables / Amigos intocables / Intocable / Amigos para siempre

En un artículo publicado en la revista El Malpensante  (No. 132 – Julio 2012) la novelista mejicana Valeria Luiselli , refiriéndose a su gusto por el cine, escribió: “Tampoco es que tenga ahora un gusto más sofisticado o mayores exigencias; al contrario, me he vuelto más complaciente con casi todo. El problema es otro y me parece que tiene que ver sencillamente con descubrir un domingo, que uno dejó de ser – muy rápido y sin que nadie se lo advirtiera – la persona que era. Las películas que vuelvo a ver ahora son un espejo opaco de mi vida de entonces; de mi felicidad de entonces, tan distinta a la de ahora”.
Razón tiene la Luiselli y tanto la tiene que yo estoy seguro de que si hubiera visto Amigos a los diez y siete ( uno más que la fragilidad de los diez y seis y uno menos que la adultez impostada de los diez y ocho) me habría fascinado. No es sólo entonces que  vueltas a ver, las películas que alguna vez nos fascinaron luzcan ahora distantes y deslucidas. La cosa va más allá. Con el paso de los años el despreocupado regocijo de otrora se ha vuelto – y no tenemos como evitarlo – un ejercicio más elaborado en el que las joyas de entonces y también las de ahora – auténticas y falsas –  terminan perdiendo su brillo. Quizás podría concluirse que solo son verdaderamente buenas aquellas películas que resisten el embate del tiempo y que no importa quien y cuando las vea,  siempre obtendrán una buena nota. Pero no estoy seguro. Hay, sin duda, películas inmutables; esas pocas que vueltas a ver o que vistas por aquel que apenas inicia su travesía cinematográfica  o por aquel que ya la lleva bien recorrida, siempre merecerán el rótulo de buenas películas. Son relativamente pocas.  Son muchas en cambio aquellas, llamémoslas cambiantes, cuya nota sobresaliente depende más del calificador que de lo calificado. Inmutable, El Padrino I; cambiante, Amigos.
Intouchables (Intocables) su título original, es la última película del dúo conformado por  Olivier Nakache y Eric Toledano. Taquillazo en Francia ahora se da su  exitosa vuelta por las carteleras del mundo recogiendo a su paso un montón de aplausos emocionados y de billetes bien ganados. Philippe (Francois Cluzet) es un millonario postrado en una silla de ruedas que necesita ayuda permanente.  Driss (Omar Sy), un emigrante marginal que pareciera ser el menos indicado para cumplir esta función de acompañante, termina siendo el elegido. Imposible reunir temperamentos y mundos más dispares. Refinado el uno, elemental el otro; medido , introvertido y tímido el primero, desparpajado,  auténtico y vividor el segundo. Contra todo pronóstico entre seres tan opuestos surge una sólida amistad que le permite, al uno, arrimarse al riesgo no calculado que conduce a los momentos felices y, al otro, aproximarse al estremecimiento del impetuoso verano de  las Cuatro Estaciones de Vivaldi.
Hay algo en Amigos que sin demeritarla sí la debilita.  Todo fluye sin el más mínimo tropiezo y a muchas de sus escenas les sobran no pocos gramos de emoción postiza. Exagerado el perfecto encaje entre piezas tan distintas. Hay una sensación – no se puede negar que placentera – de artificio bien armado, de deliciosa manipulación de la emoción fácil rematada al final con el conocido truco de la aparición de los personajes reales y con la noticia sobre sus vidas. Una manera ingenua de hacerle creer al espectador que tanta empatía entre dos personas tan diversas no es una licencia permitida por la comedia fácil, sino una verdad  algo almibarada pero posible de toparnos en la calle. En esta oportunidad al cliché del cine francés, adusto, vacío y amargado lo destroza ese otro cliché del cine americano, emotivo, positivo y esperanzado.  Que de este cambio de tono salga o no una buena película no depende de esta variación de enfoque sino del resultado que se nos ofrezca como espectadores. En el caso de Amigos estamos, todo en su justo lugar, ante una comedia convincente y muy bien armada que se deja ver con un enorme placer y de la que sale con ese regocijo etéreo que suelen producirnos las películas con moraleja. Pero de este placer volátil a la permanencia propia de una buena película hay un trecho enorme. Amigos no tiene ni la profunda  ligereza de las buenas comedias,  ni la consistencia desestabilizadora y espesa de los grandes dramas. Patina son solvencia sobre una pista bien iluminada cuidándose mucho de no romperla y divirtiendo a las tribunas con unas exhibiciones cuyo efecto ya está más que probado.
Algo dice del público francés que Amigos haya batido el récord de taquilla de los últimos diez años. Dice que los franceses, también ellos, buscan mensajes reconfortantes y azúcares que los reconcilien, al menos por un rato, con la posibilidad de un mundo solidario y esperanzado. Dice que los franceses sentados ante la gran pantalla blanca también se dejan seducir por  esos estereotipos que, pese a los que suele pensarse, nunca  pertenecieron a una cultura determinada porque siempre han sido parte de ese patrimonio globalizado y universal que se llama la emoción humana.
   

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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Una Respuesta

  1. DiegoPal

    Lo curioso del final de la película, es cuando presentan a los verdaderos protagonistas de la historia, en la cual, Driss en ningún momento es de color…porque en la adaptación si? En la vida real el supuesto Driss es Arabe.

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