Un título que no trasmite mucho; o tal vez nos lleve a pensar en una película de coches, carreras con banderines de cuadros a blanco y negro o una desactivación de una bomba faltando 1 minuto para la detonación. Sin embargo, este título se aleja por completo al título original de la película Bringing Out The Dead. Es una obra del afamado director Martin Scorsese, que por estos días está en la conciencia colectiva por El Irlandés, uno de sus últimos trabajos, que se ha ganado la ovación de sus críticos y una posible nominación de varios premios venideros.

Al límite, o “Sacando a los muertos”, es la representación del «infierno urbano» de New York, a través de los ojos de Frank, un conductor de ambulancia nocturno, con insomnio, depresivo, solo y olvidado, cuya misión y nueva obsesión es salvar por lo menos una vida. Me refiero al infierno urbano porque en esta historia Frank baja al mismo infierno, al plano más duro de la capital del mundo, donde está la marginalidad,  los abandonados, los ladrones, los adictos, las prostitutas y demás protagonistas de la noche, para salvarlos y mostrarles redención con su ambulancia.

En el transcurso del filme, donde la mayoría de las escenas se adornan con luces rojas y verdes, calles húmedas y vapor de las alcantarillas,  hay 3 compañeros de turno que acompañan a Frank: un comedor compulsivo, un fanático religioso y un violento por naturaleza, cada uno representado en cada día de un fin de semana largo y con varios subversivos.

El último compañero, el violento por naturaleza, aparece en una de las escenas más atractivas y detonantes de las 2 horas y 2 minutos de la película. Frank ya se encuentra «al límite», con su aspecto demacrado (similar al de Leaving Las Vegas), enloquecido, agarrado al volante, a toda prisa sin licencia, deprimido y con la adrenalina al tope. Él y su compañero se encuentran y arman una bomba cuyo ingrediente principal es la histeria y la mecha es el insomnio. Una cantidad de imágenes,  marginales por doquier,  destellos de luz y suena Janie Jones de The Clash.

“…So he knows he’s gonna have fun with you,

You lucky lady!,

An’ he knows when the evening comes

When his job is done he’ll be over in his car for you…”

Luego de esta canción, Frank y su compañero llegan al rescate de uno de los personajes de la noche, en un accidente particular y no común que hará una reflexión interesante en este punto de la película.

The Clash es una de las bandas favoritas de Martin Scorsese. Perfectamente seleccionada y adecuada para este momento de locura de Frank. (Por cierto, hay varios artículos donde se describe la play list de Scorsese en varias de sus películas, y esta no puede faltar por supuesto.) Frank está jodidamente bien, excitado y sin límite, lo que nos lleva y nos transporta al lado del asiento del conductor, para agarrarnos de cualquier parte del carro para sentir un poco de seguridad, con la adrenalina al máximo y con la mandíbula bien apretada. Un momento exquisito de la película.

Sobre El Autor

Diego Palacios S.
Equipo Distinta Mirada

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