Ad Astra: Hacia las estrellas
Humberto Santana7
LO MEJOR
  • La puesta en escena, que absorbe y hace viajar al espectador
LO MALO
  • La falta de contundencia y emotividad en su fondo
7Buena

TÍTULO ORIGINAL: Ad Astra

AÑO: 2019

DURACIÓN: 2h 3min

GÉNERO: Aventuras, Drama, Misterio

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  James Gray

ESTRELLAS: Brad Pitt, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland, Ruth Negga, Liv Tyler

 

Las películas de aventuras espaciales parecen estar de moda. Para mencionar algunas de las más recientes, están Gravedad (2013), Interestelar (2014), The Martian (2015), Hidden Figures (2016), Arrival (2016), First Man (2018) y la no hollywoodense -y recientemente reseñada- High Life (2018). Y si hay correspondencia entre oferta y demanda, es probable que genuinamente haya un renovado interés del público en este tipo de películas. Ad Astra quiere tener un sello de autenticidad que intenta plasmar en el resultado final, pero -aún siendo una película que en varios aspectos vale la pena- su centro termina siendo más de lo mismo, quedándose corta en aquello en lo que es realmente diferente.

 

 

Ad Astra tiene varios puntos fuertes. Brad Pitt, sobre quien recae la gran mayoría del peso actoral, logra un muy buen personaje, creíble, cercano y real. Por otro lado, la proyección del futuro cercano en el que ocurre la película es centrado, interesante, inteligente y se hace palpable, como si estuviera a la vuelta de la esquina. La luna se ha colonizado, pero de una forma menos romántica y fantasiosa que en la mayoría de películas, y si bien tiene una estación espacial que recibe personas de trabajo y turistas como cualquier aeropuerto de la actualidad, agregando restaurantes como Subway y servicios como DHL, el realismo se lo agrega una ambientación moderadamente futurista y definitivamente espacial-industrial, claramente orientada a la razón de ser de la actividad en la luna: explotación de recursos y turismo. Marte también ha sido colonizado pero de manera mucho más incipiente y precaria, en un mundo subterráneo orientado a la investigación. Visual y sensorialmente, la puesta en escena de la película es impactante y captura al espectador en un viaje que justifica por sí solo la entrada. Las escenas de acción, que no son muchas pero si sobresalientemente logradas, son absorbentes.

 

 

No se puede decir que Ad Astra sea una película vana o superficial. Una voz en off permanente del protagonista la hace íntima e inmersiva. Balanceando todo este despliegue visual, esta materialización imaginativa, estos destellos de acción fugaces y contundentes, se revela el drama de Roy McBride (Brad Pitt), este astronauta sobresaliente que ha vivido toda su vida bajo la sombra y el recuerdo de su padre (Tommy Lee Jones), el también astronauta enviado hace más de década y media en una misión para detectar vida en planetas lejanos y que se presume ha muerto, lo que al mismo tiempo ha hecho que McBride haya tenido que sobrellevar este vacío.

Qué pensaríamos si Marco Polo, Cristobal Colón y los grandes exploradores de la historia fueran en realidad antihéroes desadaptados, cobardes huyendo de sus propias vidas como motivación dominante para lanzarse a la aventura? Este es quizás el planteamiento más agudo e interesante que hace el director James Gray en su película. Sin embargo es en este aspecto en el que no termina de lograr la misma contundencia, de generar la misma emotividad. Si bien, como dije antes, Ad Astra es una película atractiva y que vale la pena (especialmente para aquellos que puedan encontrar en su historia elementos de identificación o simplemente gusto por el género), si su componente dramático se equiparara en mayor medida con el componente visual sensorial, hubiera podido competir sin complejos por un lugar prominente dentro de las mejores películas de este año.

 

Sobre El Autor

Humberto Santana S.
Dirección Distinta Mirada

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