2001: Odisea del espacio
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TÍTULO ORIGINAL: 2001: A Space Odyssey

OTROS TÍTULOS: 2001: Una odisea del espacio

AÑO: 1968

DURACIÓN: 148 min

GÉNERO: Ciencia Ficción

PAÍS: Reino Unido / Estados Unidos

DIRECTOR: Stanley Kubrick

ESTRELLAS: Keir Dullea, Gary Lookwood, HAL 9000

 

Un extracto inicial del poema sinfónico: “Opus 30: Also Sprach Zarathustra” compuesto por Richard Strauss determina el carácter temático de la obra de Stanley Kubrick. La composición de Strauss está inspirada en el libro de Friedrich Nietzsche: Así habló Zaratustra –en español-, pero más allá de eso, el uso del poema sinfónico, por parte de Kubrick, es una referencia hacia una idea presente en el libro del filósofo alemán: el eterno retorno. El pensador contemporáneo Gianni Vattimo propone que el eterno retorno de Nietzsche puede ser interpretado desde un sentido moral y desde un sentido cosmológico o cosmogónico. Según este autor, el significado del eterno retorno según el sentido moral es pensar que nuestras acciones han de ser vividas una y otra vez repitiéndose eternamente; esto demandaría que la elección de nuestras acciones fuera la mejor posible para desear que se repitan eternamente, en ese sentido es moral. Por otro lado, el sentido cosmogónico, según Vattimo y cierto consenso filosófico, postula que todo efectivamente en el universo se vuelve a repetir una y otra vez hasta la eternidad (idea original de los estoicos de la antigua Grecia). La referenciada pieza de Strauss adquiere un significado especial con este contexto teniendo en cuenta que esta música suena en la introducción de 2001: una odisea en el espacio, previo al amanecer del hombre, y al final de la película, después de un moribundo hombre en los confines del universo–el astronauta David Bowman- que renace como un feto-estrella denotando renacimiento o retorno. Este es un uso especial que da el director a la música de uno de los tres compositores que tiene su película.

El húngaro György Ligeti, compositor principal de la música utilizada en el filme, ha realizado contribuciones trascendentes a la historia de la música incluyendo la posibilidad de poder crear una música ambiental, climática, expresiva y sensitiva sin melodía, sin ritmo y sin contrapunto definido. Esa música experimental, entre la que también está una eliminación conceptual entre música y ruido, es la compañía perfecta para el misterio del monolito, para lo incógnito en el viaje más allá de las estrellas y para lo macabro del amanecer del hombre. Ligeti marcó un paradigma en la música clásica con sus sugerentes e innovadores estudios, óperas y, en general, composiciones que como vanguardia también fueron pensados como piezas audiovisuales. En efecto, Ligeti afirma que su música es creada con un efecto sinestésico; su música está para generar una mezcla de sentidos y probablemente por eso es triunfal también en otras películas de Kubrick –que no son lógicamente netamente audibles-. De esta manera, su producción se acopló a cabalidad en la obra del director americano. Kubrick utilizó en 2001: una odisea en el espacio sin permiso la música del húngaro infringiendo flagrantemente derechos de autor y siendo acusado por parte del compositor de ese acto de indecencia y de ilegalidad.

El otro Strauss de la música, el más ligero, Johann Strauss, dejó su noble Danubio Azul para que Kubrick creara un baile de Vals propio de la Viena de fin-de-siecle, de la que fue predecesor el compositor, entre el espacio, algunos astros, algunas naves, la luz y la oscuridad. Esa combinación de sonido e imágenes quedará recordada como una escena fundamental en la historia del cine y de acepción totalmente venérea. Cabe aclarar que Afrodita es la diosa del Amor en la antigua Grecia. Los romanos adoptaron a los dioses griegos, pero les pusieron sus nombres: a Afrodita la rebautizaron como Venus. Los adjetivos: venusiano, venusiana, venéreo y venérea son todos una descripción a lo relacionado con Venus, ya sea el lucero vespertino -como dice Frege o los griegos-, el lucero matutino, el astro o la Diosa. De esta manera, cuando decimos que alguien tiene una enfermedad venérea, en realidad estamos diciendo que tiene una enfermedad de Venus, es decir, una enfermedad del amor. Las enfermedades de transmisión sexual son consideradas venéreas, es decir, que las “venereas”, en su profunda connotación, son enfermedades de amor, así sea amor de horas o de minutos. Por mi parte, afirmo sobre la danza audiovisual (Vals) Kubrickiana que es venérea por su espacialidad, belleza, erotismo y feminidad.

 

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